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Publish in:La Nación

El momento más duro: cuando la pérdida del dueño pone a prueba a toda la familia

Ninguna crisis se compara con el repentino fallecimiento del líder, que también es padre, hermano o marido; seguir hacia delante a pesar del dolor es el objetivo


La sucesión, el financiamiento y la división de tareas son solo algunos de los problemas que ocupan a empresarios y consultores dedicados a pymes y empresas familiares. Sin embargo, durante la segunda edición de Family Business, evento organizado por LA NACION en el Malba, también se quiso destacar las historias de compañías que, por la peor de las causas, tuvieron que modificar por completo su funcionamiento y pusieron a prueba a la familia.

En estas historias de resiliencia, la pérdida del dueño hizo que, quienes jamás pensaron entrar en la empresa, tomaran un rol fundamental, no solo para continuar con lo que ya estaba dado, sino también para potenciarla hasta hacer crecer nuevas unidades de negocio y sumar iniciativas sustentables.

Ese fue el caso de Jorgelina García, quien hoy se desempeña como presidenta de la empresa de mudanzas Verga Hermanos y es la creadora de Usá Usado, emprendimiento que deviene del propio negocio. Antes, García era controller de empresas fusionadas y startups de internet. Le encantaba su trabajo. En paralelo, su marido, Carlos Verga, lideraba el negocio de su familia. Sin embargo, de un momento a otro, Carlos enfermó de cáncer y el negocio se frenó. "Se había generado una situación de parálisis, no se sabía qué iba a pasar y todo fue bastante repentino", contó García, quien jamás en su carrera profesional imaginó que iba a terminar tomando la posta de su marido. "No trabajábamos juntos y teníamos distintas profesiones, éramos muy distintos", comentó.
García, nacida en Villa Devoto, agregó que ni su suegra, Nelly, ni los dos hermanos de Carlos, uno médico y otro sacerdote, estaban capacitados ni dispuestos a tomar las riendas de la empresa de mudanzas. "Era un tema del que Carlos no podía hablar, no supimos hasta el último momento qué se iba a hacer con la empresa. Entonces, me pidió que me hiciera cargo y a la familia le pareció que la idea era muy buena", contó.

En ese momento, García estaba pasando por la mejor etapa de su carrera. "Estaba trabajando en una fusión que me había encantado entre una empresa de residuos y una del exterior. Quería quedarme en mi casa, pero tuve que meterme en una firma que estaba frenada. Hoy, después de tantos años, digo 'qué bueno que pasó así'", aseguró.

Mientras hacía su propio duelo, García ingresaba a liderar una empresa de hombres en un rubro de hombres. "Hice hasta el curso de chofer, porque quise saber cómo era y cómo se sentía manejar esos camiones tan grandes", explicó. Ante la pregunta de José Del Rio, secretario general de Redacción y moderador del panel, sobre qué le diría hoy a su marido, García dijo que estaría teniendo un "lindo diálogo" sobre si valieron la pena los cambios que se hicieron en la empresa. Además, hizo hincapié en que le gustaría que él sepa que el apellido sigue vigente. "Lo sentiría con orgullo. Sabemos cuál es la connotación del nombre, pero hoy la familia lo sigue llevando con orgullo y cuando se pronuncia muchos ya saben de qué se está hablando", concluyó.

La historia de Verga Hermanos no es la única en la que el fallecimiento del dueño puso a prueba la resiliencia familiar y llevó a una persona totalmente ajena a poner manos a la obra. Así fue el caso de Adrián Saporiti, CEO de la empresa que lleva su apellido y que, en 2017, cumplió 90 años como proveedor de saborizantes, colorizantes y complementos funcionales y nutricionales para la industria alimentaria.

Saporiti había llegado a ser jefe de Terapia Intensiva del área de Pediatría del Hospital de Clínicas. Pero su carrera se detuvo en el momento en que murió su hermano y decidió tomar las riendas de la empresa, o, como él dice, "cambiar el mundo". "Por el peor de los motivos tuve una oportunidad de cambio y hacerme cargo de algo que para la familia era importante, pero no vital", detalló. El desafío lo llevó a estudiar cosas nuevas. Él mismo dice haberse reciclado en distintos cursos y capacitaciones, pero, principalmente, en el Programa de Alta Dirección (PAD) del IAE.

De un momento a otro, Saporiti tuvo que aprender a leer balances y, en especial, a ponerse al hombro el proceso de profesionalización de la compañía. "Ahora, la familia está a punto de quedarse solo con el puesto de CEO, el directorio y nada más", comentó y aseguró que a la hora de contar su historia prefiere evitar la palabra sacrificio. "Yo no creo que sacrifiqué mi carrera, porque yo los préstamos los pido en el banco", bromeó.

Consultado por su hermano, Saporiti lo definió como un "amigazo". Si pudiera hablar hoy con su hermano, ¿qué le diría? "Si me hubieras avisado antes que trabajar acá era divertido, hubiera venido antes y hubiera criticado algunas cosas", respondió, y agregó: "Uno lleva dentro a los que no están y tiene a la persona dentro para hablar".

Algo similar les sucedió a los hermanos Martín y Facundo Gutiérrez, hoy al mando de Laborit, firma dedicada a la producción de productos de primeros auxilios. La muerte de su padre los encontró muy jóvenes: "Mi papá falleció cuando tenía 19 años y yo no sabía ni depositar un cheque. Hice un desarrollo personal muy fuerte y en paralelo tuve que entender cómo era el proceso de toma de decisiones", comentó Facundo, quien cursó estudios de Administración de Empresas y Marketing en la UADE.

Martín, hermano mayor y quien, además de cursar Administración de Empresas, se interesó por la psicología, define a su padre como un hombre muy protector, un "superhéroe", por eso fue que para ambos el momento fue traumático: "Para empezar de nuevo nos apoyamos en los profesionales de ese momento, si íbamos a seguir escribiendo la historia tenía que ser con amor", dijo.

Hoy, no solo llevan adelante la empresa, sino que también crearon #MiLaborit, una nueva unidad de negocio que consiste en la creación de botiquines para el hogar bajo el lema "íconos pop que te cuidan todos los días". ¿Qué le dirían a su padre si pudieran volver a charlar un rato? No dudaron en responder "gracias". Y Martín añadió: "Genera una satisfacción muy grande poder continuar con la historia de la empresa familiar, eso mantiene vivos a mi papá y a mi abuelo".

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