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En el auditorio de Clarín “Mujeres que #Inspiran”: encuentro de cinco referentes que rompieron el techo de cristal

Alicia Caballero, Graciela Fernández Meijide, Andrea Grobocopatel, Natalia Gherardi y Patricia Debeljuh hablaron sobre las brechas de género en el mundo público y privado. Moderó la periodista Silvia Fesquet.


En el marco del mes de la mujer, este miércoles el auditorio de Clarín fue sede de la segunda edición del panel "Mujeres que #Inspiran".

Silvia Fesquet, editora jefa de Redacción de Clarín y vicepresidenta de IWF Argentina (Foro Internacional de Mujeres), moderó un panel con cinco referentes de la actividad pública y privada: la economista Alicia Caballero, la política y activista de derechos humanos Graciela Fernández Meijide, la abogada Natalia Gherardi, Andrea Grobocopatel, quien impulsa programas de emprendedurismo femenino a través de la fundación FLOR, y la filósofa Patricia Debeljuh. El evento comenzó con una merienda.

Las disertantes debatieron sobre liderazgo, su experiencia personal con el llamado "techo de cristal" (o las dificultades que enfrentan las mujeres para crecer dentro de las organizaciones), los límites autoimpuestos y los nuevos desafíos para enfrentar las brechas de género.

Fesquet dio inicio a la charla con una presentación de las oradoras y destacando la conformación del espacio. Además, recordó las palabras de la directora de Operaciones de Facebook, Sheryl Sandberg: "No educamos a nuestras hijas para que sean tan ambiciosas como nuestros hijos". 



La primera en tomar la palabra fue Caballero, que hoy se desempeña como decana de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Católica Argentina: "Yo nunca sentí el 'techo'. Quizás por ser de cristal siempre lo rompía". En su intervención, enfatizó la relación entre independencia económica y libertad, al igual que la necesidad de que sean las mujeres en puestos de decisión "las primeras en abrir las puertas a otras mujeres".

Fernández Meijide fue la siguiente en hablar. "Siempre intenté no aburrirme", afirmó la integrante de la CONADEP, que supo batallar contra el conservadurismo y los roles de género tradicionales. Al principio, desde su lugar de docente, introduciendo metodologías innovadoras de trabajo. Luego, desde su batalla por justicia y la actividad política. "Mi vida sufrió un hachazo la noche que secuestraron a mi hijo Pablo", relató. Su historia conmueve. Al igual que muchas mujeres, se puso al frente del reclamo de verdad. Llama a esto una "feminización de la lucha".

Andrea Grobocopatel, quien fungió de co-chair del W20 e impulsa programas de emprendedurismo femenino a través de la fundación FLOR, retomó la discusión sobre estereotipos y liderazgo. Contó su experiencia en la empresa familiar y planteó que "las organizaciones precisan más mujeres en puestos de decisión". Por último, reflexionó: "Mujeres, elijan estar cerca de gente que celebre su éxito, apuesten a la diversidad y bajen la autoexigencia para poder despegar".

Natalia Gherardi, docente de derecho de la UBA y Flacso y directora ejecutiva del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género, volvió sobre una cuestión que había introducido Fernández Meijide: "Los privilegios son invisibles para quienes gozamos de ellos". La abogada se centró en el vínculo entre la desigualdad de género y la socioeconómica. A partir de esto, expuso la necesidad de licencias parentales e infraestructura (escuelas y jardines maternales) para las madres -y padres- que trabajan.


La directora del Centro Conciliación Familia y Empresa IAE Business School, Patricia Debeljuh, resaltó que "en nuestras familias se está construyendo el capital social del país". Por eso, aplaudió a las empresas que ya disponen de políticas que contribuyen a un mejor equilibrio entre la vida profesional y laboral de sus empleados (aún más allá de lo que dispone la ley), para que más mujeres puedan ocupar las primeras líneas. "La nueva generación viene distinta", auguró, señalando que ya hay hombres y mujeres que quieren el cambio.

Las oradoras insistieron en que los avances requieren la acción conjunta del Estado, las instituciones educativas y las empresas. A la vez, plantearon la necesidad de repensar las prácticas individuales de mujeres y hombres. Las modificaciones en el mundo de trabajo a partir de la tecnología fue otra de las aristas del debate. Como el año pasado, la jornada resultó inspiradora.

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