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Publicado en:Apertura

Caídos del mapa

Por la crisis y la inflación, el mercado local pierde peso dentro de los organigramas de muchas multinacionales, que piensan en otro país para instalar su headquarter regional.


A fines de septiembre del año último, Coca-Cola anunció una reorganización de su estructura en toda la región que implicó la mudanza de las oficinas del cono sur de Buenos Aires a Río de Janeiro, Brasil. Durante muchos años, la Argentina fue la sede regional para los negocios de la multinacional de bebidas en Uruguay, Paraguay, Chile, Bolivia y hasta Perú, además del mercado local. Ahora, las decisiones regionales se tomarán desde Brasil, ya que el país vecino pasó a formar parte de la nueva división interna.

En los últimos 15 años, oficinas que estaban en Buenos Aires migraron a Santiago de Chile (Chile), San Pablo (Brasil) o Bogotá (Colombia), advierten headhunters y académicos. "Este proceso se aceleró por la pandemia. No sorprende que la inversión bruta del año pasado haya sido una de las más bajas de la historia", observa Roberto Vassolo, profesor del IAE Business School de la Universidad Austral. "Ante la inutilidad de un sistema impositivo que se hace inviable, las empresas se terminan por ir, aunque no lo hacen rápido porque la decisión de armar una planta toma años", enfatiza.

"Si estás en un sector regulado como los servicios públicos, las tarifas se hacen inviables por la inflación. Si estás en un sector exportador como el agro, te distorsionan el funcionamiento a través de las retenciones", continúa con el análisis Vassolo. Las empresas que durante la pandemia decidieron abandonar sus operaciones en el país tienen la preocupación de hacerlo de forma ordenada, cediendo o vendiendo su operación a otro jugador o reduciendo su participación. También hay organizaciones que decidieron eliminar sus estructuras regionales y emplazarlas en otra región. Según Matías Arturo, Líder de Estrategia y Consultoría de Accenture para Sudamérica Hispana, existe una relación directa en este tipo de decisiones por la situación estructural de la Argentina respecto de su capacidad de ofrecer compensaciones competitivas (dolarizadas), donde los recursos humanos –desde altos mandos hasta posiciones junior– conocen su valor en otros mercados.

A la situación macro, con la inflación como uno de los obstáculos más notorios, se suman las regulaciones laborales en la lista que evalúan las compañías para decidir dónde ubicar su sede. "En algún momento el peso del costo laboral, la legislación laboral y los sindicatos con poder fue más fuerte que el del propio talento argentino", indica Julián Irigoin, profesor de Comportamiento humano del IAE Business School. Y añade: "Si tenés talentos argentinos, pero una legislación que no acompaña, ¿cuál sería la ventaja de poner los headquartes acá?".

"A los efectos de hacer negocios hay que rediseñar la escala impositiva del país, porque como está diseñada es inviable, y hay que reducir dramáticamente las regulaciones", explica Vassolo. Y agrega: "Es difícil hacer negocios y tener el 30 o 40 por ciento de inflación. Descontando a Venezuela, en todos los países de Latinoamérica la inflación es de un dígito. Este es uno de los problemas más grandes que enfrenta una multinacional", sigue. "La falta de seguridad jurídica, los cambios en las reglas de juego, la legislación laboral que atenta contra el trabajo, sumado a los niveles de intervencionismo creciente, conspiran contra el establecimiento de empresas multinacionales", finaliza Irigoin.

Por Florencia Borrilli

Ver la nota original en revista Apertura (página 44)