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Publicado en:Clarin

Cuántos pobres más hacen falta para reaccionar, la dura advertencia de un sindicalista

Lo dijo Gerardo Martínez de la UOCRA en un mensaje hacia el Gobierno. El reclamo de un acuerdo social en un debate con empresarios y académicos.


La dramática caída de la economía y su otra cara, el aumento de la pobreza, hizo coincidir a empresarios, sindicalistas y académicos en que semejante crisis pone a la Argentina ante un momento histórico: la posibilidad de un acuerdo que sea política de Estado. Compartir una mesa aunque los separe todo lo demás. Ese fue el eje de la conferencia organizada por los ex alumnos del IAE de la Universidad Austral el viernes pasado. El título del seminario: Un país, un propósito.

“No es fácil hablar cuando tenemos un nivel de pobreza y de desocupación tan grande y un país tan rico. El problema no es económico, es político. Nos falta política y organización”, disparó Gerardo Martínez titular de la poderosa UOCRA que nuclea a los obreros de la construcción. Completó: “Cuántos más pobres hacen falta para reaccionar”, en un claro mensaje a la Casa Rosada.

Abrió el panel Juan Llach, ex vice ministro de Economía. Planteó un modelo de productividad inclusiva, en contraste con la productividad exclusiva que se conoce y en función de la pérdida de productividad de la Argentina. “Sin productividad no hay inclusión y lo que se requiere es inversión en capital humano y físico para la creación de trabajo formal”. Llach también se refirió a la necesidad de acuerdo y mencionó una encuesta entre los ex alumnos del IAE, con posiciones clave en compañías. El 60% afirma que, pese a que extremadamente difícil, hay que hacerlo.

“Países con grietas como España, con un millón de muertos en la guerra civil y una dictadura militar lo lograron. Sudáfrica con la segregación racial también pudo”, argumentó. Llach hizo referencia a Finlandia, que en una de sus perores crisis, se puso de acuerdo. “Cuando le preguntamos cómo lo hicieron nos dijeron, nos encerramos en un hotel y tiramos la llave”, deslizó.

Rodrigo de Zarazaga, el sacerdote jesuita que impulsó el programa Seamos Uno que supo distribuir 56 millones de raciones de comida durante lo peor de la pandemia, señaló que la grieta atraviesa toda la sociedad argentina. Y tomó como ejemplo lo que sucede en el conurbano, que concentra al 40% de la pobreza y donde el 80% de la construcción en los últimos años fue para viviendas en countries y en villas, sin término medio. “Es un big bang social con mundos que se alejan cada vez más con códigos y lenguajes diferentes, donde desaparece lo público, donde para unos están los garcas y para otros los choriplaneros. El consenso es que el oro desparezca”, soltó en un baño de realidad. “Lo que sucede no exime del esfuerzo por reconocer al otro”, dijo.

En ese momento intervino Roberto Murchison, presidente de Idea y que dirige al grupo líder en logística que lleva su apellido. Sostuvo: “Necesitamos una mirada a mediano y largo plazo para desarrollarnos. Tiene que haber vínculos de confianza y objetivos comunes”. Según su razonamiento, hay que acordar sobre el régimen de jubilaciones, “que hoy está quebrado, el sistema tributario con más de 160 impuestos y muchos muy distorsivos y un entendimiento en materia laboral en el que hay una alta litigiosidad. Necesitamos incentivar la creación de empleo”.

Para Martínez, el rol del Estado es central con políticas que superen un período de gobierno y con participación de académicos, empresarios, banqueros, lo privado y lo público. “La Cepal sostiene que hay una cultura de privilegio por la desigualdad en América latina. El Estado es la clave para concertar. No hay margen. Cuando asumió Alfonsín llegaron las cajas Pan con distribución de alimentos para 800.000 personas. Hoy son 11 millones. Cuantos más pobres hacen falta para reaccionar”, insistió al recordar que la inflación es un impuesto a la pobreza.

En el inicio, el decano del IAE, Rodolfo Rivarola, hizo el llamado: “ Decidamos dialogar, defendamos el diálogo, dibujemos el después, diseñemos para despegar, dejemos atrás el desencanto y el derrape”, sostuvo revelando el estado de ánimo social. Renato Falbo, que representa a los ex alumnos de la institución que forma a dueños y directivos de empresas con 17.000 miembros en 50 países, se refirió a la agenda del aprendizaje. Y uno de sus profesores más reconocidos, Guillermo D’Andrea, concluyó que los acuerdos son posibles.

A la hora del cierre, De Zarazaga reflexionó: “La tragedia del siglo XX fue la segunda guerra mundial. La tragedia de este siglo es la pandemia. La humanidad aprendió de la segunda guerra. Y esta es una oportunidad para la Argentina. Estamos en el mismo barco pero en distintos camarotes. No podemos agujerear el piso”.

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