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Opinión -
Publicado en:La Nación

Dar respuesta a un llamado personal a dejar huella

El 10 de diciembre de 2015 marcó un hito en la historia argentina: el éxodo de ejecutivos del sector empresario y del tercer sector a la gestión pública.

La iniciativa la tomaron varios años antes altos funcionarios actuales como Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta, Esteban Bullrich, Federico Sturzenegger, Franco Moccia, Guillermo Dietrich y Mariano Mayer.

Tuve la oportunidad de compartir experiencias con varios de ellos, en un evento donde reflexionábamos sobre sus desafíos a partir de algunas preguntas:​​​

Bullrich, ¿qué lo motivó dejar su puesto de director comercial en San Miguel para trabajar en política?
Sturzenegger, ¿qué lo impulsó a cambiar Harvard por el Banco Ciudad? ¿Qué intereses priorizó en el desafío de negociar con el sindicato?

Moccia, ¿qué desafíos enfrentó al aplicar modelos de gestión privada a la CEO de Citibank en el sector público?

Hay identificados al menos 20 desafíos clave que enfrenta un líder privado al pasar a ser líder público. Aquí presento sólo tres y los criterios para poder encararlos. No son casos de éxito, sino experiencias para motivar la reflexión y acción del lector.
 
1) El desafío de la vocación pública: "La pasión que tengo surge de saber que el sacrificio es recontra devuelto (...) de pensar que estás cambiando el futuro de tus hijos, que les estás dando un país donde van a disfrutar y vivir", contaba Bullrich. "Hay algo en la vida que te hace brillar los ojos y te hace sentir que tu vida tiene importancia", decía Sturzenegger.

 Esta satisfacción resulta de seguir ese llamado personal a dejar huella que se llama vocación profesional, que está en la intersección de una necesidad a satisfacer con el talento y la pasión para hacerlo con un equipo de trabajo con valores fundamentales compartidos. Respecto de esto último, Sturzenegger manifestó que la siguiente pregunta determinó su decisión: "¿cuántas veces pensás que te va a llamar gente con la que compartís valores?"

2) El desafío emocional y económico: "Es una condición imprescindible el acompañamiento familiar en la decisión de involucrarse en política", dijo Bullrich a un auditorio ávido de saber qué rol jugó la familia. El apoyo emocional estable es clave ante la absorción emocional, la exposición pública y el menor ingreso económico percibido por quienes siguen la vocación pública.

3) El desafío de los intereses particulares y el interés general: "La función pública trabaja para lograr beneficios generales abstractos mientras lidia con intereses sectoriales concretos", decía Sturzenegger. Y se emocionaba al recordar el agradecimiento, en plena vía pública, de un padre cuya hija había ingresado por mérito en el Banco Ciudad.

 Este es uno de los desafíos que más cuesta encarar. El líder privado responde al interés dominante del accionista, lo cual simplifica la toma de decisiones focalizándose en el botom line. Pero "una de las grandes diferencias entre la empresa y el Estado es que en este no hay un cuadro de resultados", manifestó Moccia.

La solución no es focalizarse en el crecimiento económico, simple cambio cuantitativo, sino en promover el desarrollo o cambio cualitativo en lo económico (productividad de los factores de producción), en lo humano (participación, salud, educación), en lo institucional (capital social) y en lo ambiental. El indicador de resultados del político es el desarrollo integral sustentable, nombre moderno del principio del bien común o creación de condiciones de vida que permitan el perfeccionamiento de las personas y las sociedades.

desaEl autor es Profesor de Política de Empresa y Entrepreneurship en IAE
 
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