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Publicado en:Infobae

"El campo es solo soja": el estudio que busca desterrar mitos y creencias populares sobre el campo argentino

El IAE Business School de la Universidad Austral, presentó un documento titulado, "La contribución del agro a la economía del país: mitos y realidades". donde intenta responder inquietudes y afirmaciones en torno a la actividad agropecuaria


"El campo es sólo soja", "el campo no genera empleo", "el campo no agrega valor", "el campo no tiene un peso importante en la economía". Éstas y otras afirmaciones suelen escucharse cuando se habla del sector agropecuario. Por eso, la IAE Business School de la Universidad Austral, realizó un estudio para analizar si estas afirmaciones o mitos son ciertos o no.

El trabajo, presentado este mes, se titula "La contribución del agro a la economía del país: mitos y realidades", y fue realizado por Guillermo D'Andrea y Alejandra Groba.

Para desmitificar que la Argentina sólo produce soja, la investigación indica que durante 2018 en Argentina se sembraron 16 tipos de cultivos en un total de 39 millones de hectáreas, según datos de la Secretaría de Gobierno de Agroindustria.

Si bien es cierto que el primer lugar corresponde a la soja, también existen cultivos como el maíz, el trigo, el girasol, la cebada, la avena, el sorgo, el poroto, el algodón, el maní, el centeno, el arroz, le cártamo, el alpiste, la colza y el lino. Si a estos productos se suman la carne bovina, los lácteos, los porcinos, entre otros, son más de 30 las cadenas agroindustriales que se desarrollan en el país.

Mientras que algunos afirman que la Argentina sólo exporta soja, la investigación especifica que existe valor agregado cuando este tipo de grano, junto al maíz por ejemplo, se transforma en carne para exportación o consumo interno -con una producción de seis millones de toneladas en 2018- y también en lácteos -10.527 millones de litros de leche para el mismo período-.
Es así que el complejo sojero es el principal rubro exportador del país, usualmente se cree que la Argentina sólo vende al mundo poroto de soja, cuando en realidad, un 84% de lo despachado no son granos sino productos como harina, aceite y biodiesel, entre otros.

Según el Indec, de cada un dólar que exporta la Argentina, el campo aporta 0,55 dólares. En 2018, el país exportó más de 61.559 millones de dólares mientras que los complejos agroexportadores generaron cerca de 34.000 millones de dólares.

Mientras que algunos representantes de distintos sectores de la economía insisten en que el campo no genera empleo si se lo compara con la industria, por ejemplo, un tercio del trabajo argentino está ligado a la producción de bienes.
"En 2015 las 31 cadenas agroalimentarias estudiadas generaban 1.907.498 puestos de trabajo. Respecto de los empleos destinados a la producción de bienes -sin contar servicios y restando al campo el transporte de carga-, la cifra representaba el 31% del total", explican los autores del documento.

Además, durante 2015, los frigoríficos eran los segundos principales empleadores, seguidos por las panaderías. A modo de ejemplo, los casi 59.500 puestos de trabajo de la industria frigorífica superaban a los 49.600 puestos de trabajo del rubro prendas de vestir y de los 24.500 del sector del calzado.
La investigación de D'Andrea y Groba hace hincapié en que durante el año pasado se movilizaron 75,6 millones de toneladas de agrograneles a los seis complejos portuarios más importantes del país, lo que implicó el movimiento de unos 2 millones de camiones, 205.000 vagones, 6.400 barcazas y casi 2.800 buques.

"Esto produjo cuellos de botella en los puertos que incrementaron fuertemente el costo de flete", afirman los autores. Además, agregan la necesidad de trabajar para revertir la falta de infraestructura como la construcción y reparación de caminos para mover la producción de los campos a los puertos y canales para poder regar los cultivos.
Como conclusión los autores destacan la necesidad del sector agropecuario de comunicar hacia afuera. "Las cadenas agroalimentarias han conseguido ser motor económico del país no solo sin ayuda sino con trabas, a diferencia de sus competidores", explica el documento, y agrega que el sector "es estratégico para la reinserción internacional del país y vital para una economía siempre tensionada por la falta de dólares".

Según los profesionales esa reinserción puede darse bajo distintas estrategias. En primer lugar como proveedores de bienes primarios o intermedios para cadenas de valor internacionales.

En segundo lugar, como supermercado del mundo: por ejemplo carne bovina argentina en las góndolas de China, Alemania o Israel, miel o cerezas a China, ovinos o dulce de leche a Japón, aceite esencial de limón para las industrias de bebidas, perfumería y farmacéutica, entre otros.

Y por último, la Argentina puede reinsertarse en el mundo como "boutique alimentaria", es decir, vendiendo bienes de lujo como botellas de vino Malbec argentino a China, arroz orgánico a Japón, etc.

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