Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
Artículo -
Publicado en:Fortuna

El plan Llach para recuperar la actividad

El economista y su equipo del IAE Business School diseñaron un programa destinado a la puesta en marcha de la actividad impulsando la creación de empleo formal. Educación y rebaja impositiva, dos puntos clave del proyecto.


La idea surgió hace dos años. Ese fue el momento en que el economista Juan José Llach, otrora secretario de Programación Económica durante el gobierno Carlos Menem, y su equipo de trabajo en el IAE Business School de la Universidad Austral comenzaron a pergeñar lo que han dado en llamar el Plan de Productividad Inclusiva, una hoja de ruta para que la Argentina logre salir del fondo del pozo.
El título del programa es claro: la idea es potenciar el sector productivo de la economía, poniendo como prioridad la capacitación y la creación de empleo para que, de alguna manera, la dinámica del crecimiento sea pareja y no ocurra que los resultados macro terminen recostándose sobre una cama de alto desempleo.
La primera pregunta, cuando Llach atiende a Fortuna, es si el programa ha sido presentado ante algún representante del Gobierno. “No hemos tenido contacto aún –responde el economista-. Sí lo vieron algunas personas cercanas a la Casa Rosada, pero no perdemos la esperanza”.
Cuenta el exfuncionario que la primera gran repercusión la tuvieron en el ámbito universitario, durante la reunión anual de antiguos alumnos del IAE. Allí 571 personas contestaron una encuesta, mayormente empresarios, y reflejaron una alta aceptación a lo que por estas horas se podría rebautizar como Plan Llach.
De esa encuesta surgieron algunas consideraciones relevantes. “La primera es que para los empresarios el tema de la productividad es muy importante. Lo segundo es que la mayoría cree que es posible aumentar la productividad sin reducir su planta de personal o, incluso, aumentándola”, explica.
El término inclusión, para el equipo del IAE Business School, no tiene segundas lecturas: se trata de la creación de empleo formal.
“Para nosotros ese es un tema clave.
Trabajamos para ver qué políticas deberían aplicarse para lograr un aumento de la productividad y de la inclusión. Nos parece fundamental primero aumentar cualitativa y cuantitativamente la inversión en capital humano y capital físico. Es clave la capacitación pensando en el mundo del trabajo”, sostiene Llach.
Este mapa trazado con denuedo vendría a engarzarse en un país cuya crisis ya no es solamente económica, sino y sobre todo social. Por eso Llach insiste en que hay que generar “más inversión para crear más empleos formales. La creación de empleo es determinante para reducir todo tipo de pobreza”.
Al momento de hilar más fino, los expertos consideran que la presión fiscal es uno de los puntos a abordar, sin lugar a dudas. “El tema impuestos tiene un rol importante. Evidentemente hoy la discusión macro está muy pendiente del dólar y la inflación, y también del déficit fiscal.
Son todas cosas fundamentales. Sin eso es difícil avanzar. Pero lo que no se percibe a veces es que tener un rumbo claro como éste que presentamos u otro análogo, con inversión en capital físico y humano, ayudaría al sostén de la macroeconomía”.
Según resalta Llach, “la dolarización de la sociedad, que es uno de los clásicos, ocurre por falta de perspectivas futuras. Aun por políticas expropiatorias, con cargas impositivas muy grandes. La gente no tiene confianza en la Argentina. Se están yendo algunas empresas”.
“Hablar de una rebaja generalizada de impuestos es difícil por el déficit fiscal, pero el Gobierno podría licitar tantos miles de millones en desgravaciones impositivas a las empresas que por cada peso rebajado creen nuevos puestos de trabajo –insiste Llach-. Se hizo con Lavagna (Roberto), pero hay que hacerlo ahora de manera más amplia y dinámica. Los impuestos como los aranceles o Ingresos Brutos, desalientan la inversión”.
En esta primera etapa el Plan Llach analiza de manera panorámica la economía argentina. Lo que viene, en una segunda fase, es el estudio desde el punto de vista sectorial.
“Es muy difícil pronosticar en qué sectores Argentina se va a especializar.
¿Quién iba a decir que íbamos a tener 6 unicornios de la economía del conocimiento? Tenemos una colección de 200 casos de los más diversos en sectores muy distintos.
Por ejemplo, hay una empresa en Córdoba que fabrica bates de beisbol y los exporta a Estados Unidos. Eso implica conocimientos”, recalca el economista.
El próximo paso, explican en la Universidad Austral, es realizar “una encuesta que abarque a todos los sectores. Un estudio muestral que nos de pautas de qué habría que hacer para lograr productividad e inclusión al mismo tiempo. Tenemos muchas fichas puestas en esto”.
LOS EJES. El Plan de Productividad Inclusiva (PI) o Plan Llach, cuenta con los siguientes ejes estructurales:
■ Productividad estatal: el Estado debe dejar de ser una caja negra y tiene que presentar un informe anual en los tres niveles. Entre ministerios, secretarías y subsecretarías, el Estado nacional tiene 274 organismos, además de una treintena de gabinetes de asesores.
■ Información: pese a los progresos del Indec, todavía debe mejorarse sustancialmente la información.
■ Capital humano: esta inversión aporta al mismo tiempo a la productividad y a la inclusión y es el núcleo central de la PI en un país como la Argentina. Posibles instrumentos son una nueva ley de financiamiento educativo, vinculado a metas; y fortalecer el combate contra la desigualdad educativa, entre otras.
■ Ciencia y Tecnología: más inversión basada en un nuevo plan estratégico, con asignaciones crecientes a las áreas prioritarias.
■ Creación de empleo formal: debe aumentarse la productividad sin reducir el empleo. Un camino relevante para eso es bajar el costo laboral no salarial, que en la Argentina supera en dos tercios a los de los países desarrollados.
■ Nutrición y salud: en la Argentina pre-Covid era mucho mayor la malnutrición que la desnutrición.
Este problema mejoraría si la tarjeta alimentaria vigente tuviera descuentos mayores para los alimentos más nutritivos.
■ Previsibilidad: es esencial para la inversión, requiere seguridad jurídica protegida por un Poder Judicial independiente.
■ Agenda externa: volver a poner en valor el Mercosur, lograr su ampliación, persistir en el acuerdo con la Unión Europea y promover un mayor acercamiento a África y Asia.
■ Presión impositiva: tal como establecían los acuerdos legislados en 2017, aumentar la inversión requiere reducir la altísima carga tributaria que castiga a la producción y las exportaciones.
■ Protección arancelaria: otro modo de incentivar la inversión y las exportaciones es integrar gradualmente la economía argentina al mundo, dando carácter contractual a la protección arancelaria, con magnitudes y plazos que dependan de la inversión comprometida.
■ Conocimiento: el país cuenta todavía con una dotación de capital humano con potencial para diversificar la producción y las exportaciones mediante la creación de empleos calificados. El Congreso aprobó recientemente una nueva, y polémica, versión de la ley respectiva. Es casi seguro que atraerá menos inversión y empleos que la anterior. Un error común a ambas leyes es no incluir a toda actividad económica que genere empleos de científicos, profesionales o técnicos, o que patente descubrimientos.