Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
Artículo -
Publicado en:Perfil

Estructurar lo desconocido

En estos tiempos la sociedad requiere de un trabajo en conjunto de la observación, el diálogo y la experimentación entre otros aspectos para encontrar una nueva "normalidad".


Natalia Weisz*

El Covid-19 puso al mundo a escribir una historia, de la que todos esperamos un final feliz. El cine y la literatura lo saben desde siempre. Las películas generalmente comienzan con un incidente detonante, algo inesperado que altera el fluir de la rutina. Pero en realidad, lo que importa de la historia no es la trama o los sucesos en sí, sino cómo cambian cada uno de sus protagonistas para enfrentar los hechos y alcanzar sus objetivos. El coronavirus es ese detonante, es la realidad común a todos, pero la respuesta es individual. Y en esa respuesta está mi historia, tu historia, la de tu equipo, de tu empresa, de tu país. Las respuestas son las decisiones que vamos tomando, y en cada decisión hay valores que priorizamos e identidades que forjamos. No solo escribimos la historia, definimos quienes seremos.

En momentos de alta incertidumbre, las narrativas son un gran vehículo para ayudarnos a dar sentido a situaciones inesperadas, emergentes o desconocidas. Seguramente recordamos la película del náufrago. Película memorable, como todas las del director Robert Zemeckis. Aquella imagen de Tom Hanks tratando de salir de un avión hundiéndose en el agua, a las orillas de una isla desértica. Hasta ese momento, su vida transcurría de forma normal. Como gerente de Fedex, todo lo tenía planificado milimétricamente. Su concepción del tiempo era de exactitud y de gran celeridad en un mundo sin pausa. Pero como dice la canción, todo cambia. Y a veces de forma drástica y sin tiempo de preparación. Y allí surge la necesidad de hacer sentido de la nueva y desconcertante realidad. El protagonista de la película recorre la isla, sube al punto más alto para alcanzar cierta perspectiva. Hoy muchos nos sentimos como náufragos, en medio de un mundo que no esperábamos estar. Tratando de hacer sentido sobre qué acciones tomar para poder sobrevivir y volver al mundo conocido. Pero el mapa que nos lleve a la normalidad no existe, y debemos hacerlo nosotros mismos. Intuimos que, del otro lado del recorrido, la “normalidad” se verá con otros ojos, pues nosotros también habremos cambiado.

Esto es lo que el psicólogo social Karl Weick llama “sensemaking”. El término se refiere a cómo estructuramos lo desconocido para poder actuar en él. Hacer sentido implica responder ¿qué está pasando? Es tratar de contar la historia mientras está sucediendo. Y eso nos ayuda a alcanzar una comprensión plausible, un mapa, de un mundo cambiante. Cuando uno está perdido, el mapa proporciona esperanza, confianza y los medios para pasar de la ansiedad a la acción. Y la acción, a su vez, nos permite recoger nueva información. Por lo tanto, falta mucho para que el mapa sea definitivo. Nuevas observaciones, conversaciones, acciones, nos permiten cambiar el mapa para adaptarlo a nuestra experiencia y reflejar nuestra creciente comprensión. Cuando todos los miembros de un equipo trabajan en base a un mapa común de lo que está sucediendo, facilita la acción coordinada.

¿Cómo generamos sentido de forma colectiva? La respuesta es simple: haciendo. Sí, hacer para luego reflexionar. Pero, ¿qué tenemos que hacer

  • Observar. En general solo vemos aquello que creemos previamente. Cuánta información se escapa a nuestra mirada porque no la estamos buscando. Nada mejor que el famoso video donde se pide que se cuente cuantas veces se pasan la pelota un grupo de personas y nadie ve el gorila que pasa bailando por medio de la escena. Si buscas la pelota, solo ves la pelota. Por lo tanto, tenemos que observar con nuevos ojos. Para cambiar el paisaje solo basta mirar con nuevos ojos decía Proust. Esto requiere que reduzcamos la velocidad lo suficiente como para explorar el sistema más amplio, el contexto en el que nos encontramos. Ponernos en modo “explorador” sin esquemas predefinidos. El explorador no sabe lo que va a encontrar hasta que lo encuentra. Explorar el sistema más amplio es como visitar otro país por primera vez: aprovechar nuestra "mentalidad de viaje" en que estamos más atentos, más curiosos, preguntamos más. 
  • Dialogar. La construcción de sentido es siempre un proceso social. Incluso en la soledad, siempre en nuestra mente tenemos a un otro. No por nada el náufrago recién comienza a avanzar cuando expresa lo que piensa con “Wilson”. No tengamos miedo a entrar en diálogo. Intentar explicitar lo que entendemos de la realidad es la mejor manera de comenzar a comprenderla. ¿Cómo se lo que pienso hasta que no veo lo que digo? Parece un juego de palabras, pero es una frase que resume como realmente comprendemos. Al explicar a otro, nos explicamos a nosotros mismos. Hagamos que otros también expliciten lo que están observando y pensando. Veamos qué aspectos se contradicen, sostengamos esa tensión.
  • Experimentar: Los experimentos nos dan información que de otra forma no tendríamos. Muchas veces suceden cosas que no esperábamos. Hagámonos la pregunta ¿Qué nos está diciendo esta nueva  información?  Estemos abiertos a sorprendernos. Recordemos que la mayoría de los nuevos descubrimientos suceden sin que se estuvieran buscando. Muchas veces también descubrimos posibilidades de mercado que no teníamos en mente. Volviendo al cine, en un estudio que hice con directores de cine la gran mayoría decía que las escenas más memorables de sus películas no estaban en el guion, sino que fueron eventos que se dieron en elplateau y que, aunque hubiesen querido no se lo podrían haber imaginado antes.
  • Identificar patrones: con la observación, el diálogo, la experimentación identifiquemos nuevos patrones. No nos quedemos en el árbol. Busquemos el bosque. Tratemos de identificar los patrones que componen el nuevo funcionamiento de la realidad, aquellos que nos da un nuevo framework que la simplifica y nos posibilita avanzar.

El final de la historia no está fuera de nuestro control, al menos en su totalidad. Dependerá en gran parte de la calidad del proceso de sensemaking que hagamos. Tenemos la posibilidad de definir quiènes seremos al final del proceso.

*Profesora del IAE Business School. 

Ver la nota original