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Entrevista -
Publicado en:iProfesional.com

Fracchia del IAE: "Sin un acuerdo, va a ser difícil que la economía crezca sostenidamente sin tensiones"

El director del área de Economía del IAE Business School (Universidad Austral) habló con iProfesional sobre los principales problemas que atraviesa el país


En un momento donde mencionar que es necesario realizar "acuerdos políticos" parece ser una mera estrategia de campaña electoral, Eduardo Fracchia, director del área de Economía del IAE Business School (Universidad Austral), considera que establecer estos compromisos sociales y económicos es fundamental para dar certidumbre al país de cara al futuro.

Este experto, que fue asistente estadístico en la CEPAL (Naciones Unidas) y trabajó en el Banco Mundial, ingresó a colaborar en el IAE hace unos 30 años, experiencia suficiente para poder analizar la coyuntura en base a la historia argentina.

"Sin acuerdos, la credibilidad de los agentes económicos sobre los planes de gobierno de los políticos es algo débil", sentencia.
A continuación, la entrevista que Eduardo Fracchia le brindó a iProfesional.

-Los números de la actividad no son muy alentadores, ¿cómo ve la economía nacional?

-La economía argentina continúa con distorsiones nominales derivadas de un sendero inflacionario de cierta aceleración, lo cual ejerce efectos negativos sobre la esperada reactivación de la actividad. Si bien los datos de actividad comparados con el año pasado siguen en un segmento negativo, notamos una muy incipiente reactivación. El Estimador Mensual de Actividad (EMAE) se recupera desde diciembre 2018. No obstante, el intento de corregir los desequilibrios está siendo muy costoso en términos de actividad.

-En base a los últimos saltos, ¿cómo ve a la inflación y al dólar para este año?

-Las variaciones del tipo de cambio están históricamente relacionadas al problema inflacionario. Ante pérdidas de poder adquisitivo de los ingresos por aumentos de precios internos, el ahorrista medio dolariza sus activos. Se agrega cierto problema idiosincrático que sesga hacia la tenencia de dólares, esto relativiza los efectos de un programa de estabilización. Ante la aparición de pequeñas tensiones en la economía, la gente vuela hacia el dólar eliminando los avances de este programa del Gobierno.

-¿Y el efecto electoral?

-La intención de voto no menor respecto a Cristina Fernandez ejerce tensiones sobre la incertidumbre de un posible plan de gobierno de sesgo populista. En concreto, tenemos que esperar tensiones en el mercado cambiario en un año electoral y, más aún, con un candidato que no es pro mercado. Es decir, los fundamentals no sólo se sitúan en el lado técnico sino, claramente, la incertidumbre política es un factor que se torna relevante.

-¿Puede haber una nueva corrida cambiaria en la previa a las elecciones?

-Deseamos que el tipo de cambio se estabilice con celeridad, pero esto va a depender de la eficacia de la política económica en controlar las variables nominales de la economía, esencialmente los precios. Por lo tanto, si los niveles de inflación no tienden a disminuir y si la actividad no se recupera, es probable que la opción de cambio de gobierno tenga relación con las políticas del pasado. Esto va a traer tensiones en el tipo de cambio.

-El elevado déficit público es uno de los grandes cuestionamientos al Gobierno, ¿considera que se está haciendo todo lo posible para bajarlo?

-El Gobierno está realizando un gran esfuerzo fiscal para arribar al equilibrio de las cuentas públicas. El objetivo es deseable, pero hay un matiz no menor respecto a la celeridad por arriba a ese objetivo. Pensando cuál es la dimensión del costo económico que hay que pagar para esto, es difícil sostener esa posición. En la medida que los indicadores socioeconómicos sean desfavorables, el equilibrio fiscal estará en segundo plano; y esto es parte de la problemática de las políticas procíclicas que en nuestro país se presenta con gran frecuencia. Lo esperable es una expansión de gastos en una fase recesiva en lugar de un recorte de presupuesto.

-Entonces, ¿qué puede ocurrir al respecto?

-Las repercusiones que observamos respecto de este tema están directamente relacionadas con la demora de la recuperación de la actividad. Si la economía no crece, el mercado de trabajo no generará nuevos puestos y el consumo tampoco se reactivará.

-¿Cómo puede afectar que las elecciones presidenciales estén tan próximas?

-En períodos electorales el sector público tiene la necesidad de un aumento en las erogaciones. Sin dudas, es un punto a considerar en el marco del acuerdo con el FMI y más aún ante el aumento de imagen de la oposición y disminución de intención de voto de Macri.

-¿Qué estrategia económica cree que sería la mejor para salir de la crisis?

-Sin dudas, un plan de estabilización debe tener un acuerdo político amplio, más aún si existe cierto desgaste en la gestión de política. Siendo el último año, hay un gran nivel de incertidumbre respecto a la probabilidad de éxito. Uno de los puntos fundamentales es lograr un acuerdo coordinado y sistémico acerca de la formación de precios a los efectos que los formadores tengan incentivos a ajustar con la mínima frecuencia posible. Otro de los puntos es ampliar la política de ingresos, pero para esto, como dijimos anteriormente, el objetivo estricto de déficit cero debería revisarse.

-En base a la necesidad de crecer economicamente, ¿cómo el país puede ser competitivo y qué sectores deberían encabezar este crecimiento?

-La estrategia de competitividad está muy relacionada con un contexto de baja inestabilidad y con un gran consenso. Lo fundamental, en el corto plazo, es estabilizar los precios y que se reanude el crecimiento. Luego, la política fiscal debe gestionar incentivos impositivos sobre sectores en los que tengamos cierta competencia, tales como la tecnología de información y servicios profesionales. En la ciudad de Buenos Aires se está realizando un esfuerzo fiscal en los denominados Polos Audiovisual y Tecnológico.

-¿Qué ocurriría con la gran cantidad de sectores que hoy no lucen competitivos?

-En una economía con cierta estabilidad y crecimiento, la demanda agregada interna dinamiza toda la estructura productiva. En el mediano y largo plazo la estructura económica debería adaptarse a la dinámica de la demanda. Esto es lo que generalmente ocurre.

-¿Cómo puede evolucionar la economía tanto si gana el oficialismo como si lo hace el kirchnerismo?

-Ante la ausencia de un acuerdo sistémico entre todos los sectores y formadores de precios de la economía y gran mayoría de la política, va a ser difícil para ambas opciones de gestión futura que la economía crezca sostenidamente sin tensiones. La credibilidad de los agentes económicos sobre los planes de gobierno de ambos signos políticos es algo débil. En ausencia de un acuerdo que genere consensos y coordinación, las soluciones que se puedan obtener serán de un horizonte corto de tiempo.

-Argentina tiene crisis cíclicas, ¿de qué manera se puede salir de este círculo vicioso?

-Una de las causas de las crisis de nuestro país es el sesgo procíclico de las políticas, esencialmente sobre el lado fiscal en el contexto donde la fuente madre de los ingresos que financian la economía en su conjunto es el comercio externo. A lo que se suma que, en otros casos, no tenemos en cuenta que es necesario suavizar los ciclos expansivos. Establecer ajustes importantes en la política fiscal en fases de recesión, ir a favor del ciclo, es ampliar las condiciones para sostener la caída. Por otra parte, en períodos de crecimiento fuerte de la demanda agregada, se debe identificar la fuente de este incremento. Si la misma se sitúa del lado del consumo, es necesario que la inversión tenga más dinamismo. De lo contrario, la activación del canal de precios se hace más frecuente y profunda. Salir del ciclo implica, entonces, políticas fiscales anticíclicas y motivar el crecimiento de largo plazo a través de la inversión en lugar de sesgarse sobre el consumo.

-En medio del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, ¿cómo podría generar crecimiento el próximo gobierno para sortear este obstáculo?

-En la medida que la economía se estabilice, la gestión tendrá cierto margen de negociación y no estará tan abrumada por la crisis. El directorio del FMI parece haber tomado la lección, en cierto grado, de la crisis de 2001. Posturas extremas que se sostengan en la regla permanente no son consistentes en un mundo globalizado, de grandes cambios y para una economía que, por ahora, está integrada comercialmente a través de materias primas cuyos precios se pueden modificar súbitamente. Con frecuencia no tenemos en mente algo fundamental: la restricción externa siempre está presente.-