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Revista Alumni -
Publicado en:IAE Business School

Jay Coen: Estamos presenciando la evolución del capitalismo

Dialogo académico: "Estamos presenciando la evolución del capitalismo"

​El cofundador de B Lab y el profesor Héctor Rocha cruzan ideas sobre el nuevo rol que deben ocupar las empresas y el impacto de las B Corps.

Jay Coen

“Estamos presenciando la evolución del capitalismo”

El escenario cambió. Las demandas, los contextos y las aspiraciones de las personas ya no son las mismas. La pregunta es si las organizaciones están listas para esa transformación. Aunque no esté explícito en estas primeras líneas, el tema de esta nota está latente en la mayoría de los ámbitos vinculados de una u otra manera con el sistema económico : el nuevo rol de la empresa en la sociedad. Con ese desafío, Héctor Rocha, profesor del área académica Política de Empresa del IAE, y Jay Coen Gilbert, co-fundador de B Lab, establecieron un diálogo sobre el panorama que se abre ante esta nueva realidad. Los focos fueron cinco: contexto, empresas, emprendedores, directivos y personas.

CONTEXTO

Héctor Rocha: El sistema capitalista está bajo asedio. “¿Cómo arreglar el capitalismo?” (Harvard Business Review), “Capitalismo 2.0” (Drucker Conference) y “El capitalismo cuestionado” (Academy of Management Conference) son sólo algunos de los títulos con los que prestigiosas organizaciones, académicos y profesionales han resaltado el alcance de la crisis: ¿Estamos presenciando la caída de un sistema para dar paso a uno nuevo? ¿Es posible encontrar la solución dentro del propio sistema capitalista, haciendo algunos ajustes, o deberíamos buscar nuevas hipótesis y empezar de cero? Jay Coen: Más que una caída, pienso que estamos presenciando la evolución del capitalismo.

La legislación actual exige a las corporaciones que prioricen el interés de los accionistas por sobre el interés de los trabajadores, las comunidades y el medio ambiente. La vieja concepción sobre el rol de la empresa en la sociedad es, en el mejor de los casos, limitante, y en el peor, directamente destructiva. Para producir un verdadero cambio, los negocios deben generar valor para todos los intereses implicados, y no sólo para los accionistas. Creando una infraestructura más grande –con estándares, estructuras organizativas e incentivos corporativos – podemos usar el poder de los negocios para crear un verdadero cambio.

¿Cuáles son las características de un sistema socioeconómico con rostro humano, social y medioambiental, además de fomentar la prosperidad material?

Necesitamos un sistema en el que los negocios gocen de libertad para proponerse un espectro más amplio de objetivos. Y deben contar con protección legal para generar valor para la sociedad, y no sólo para los accionistas. También debe haber estándares de responsabilidad y de transparencia más altos, de modo que los inversores, los consumidores y los planificadores de políticas puedan confiar en que esas empresas practican lo que predican. Por eso estamos trabajando en 50 estados para aprobar la legislación específica sobre las empresas de beneficio (o benefit corporations, por su denominación en inglés), certificar a las mejores como Corporaciones B, y alentar a todas las compañías a evaluar lo que realmente importa y a adherir a la Evaluación de Impacto B (B Impact Assesment).

En un reciente artículo de la revista Forbes, usted aseguró que el 17 de julio de 2013, día en que el gobernador de Delaware, Jack Markell, promulgó las leyes de B Corporations, fue “un día histórico” para el capitalismo. ¿Puede ampliar esa afirmación?

Delaware es hogar de un millón de empresas, incluyendo el 50 por ciento de todas las empresas que cotizan en bolsa y el 64 por ciento de las que integran la lista de Fortune 500. Aunque Delaware es el decimonoveno Estado (más Washington D.C.) que aprueba la legislación para las B Corporations, es el principal estado para las empresas que quieren acceder al mercado capitales de riesgo, capitales privados y públicos. Ahora que el gobernador Jack Markell les da la bienvenida a las primeras empresas que se registren como corporaciones benéficas de Delaware, se ha abierto el camino para que los negocios evolucionen hasta convertirse en una fuerza para el bien.

Compañías

La organización de la que usted es cofundador, B Labs, promueve la creación de B Corporations que cumplan “con rigurosos estándares de desempeño social y ambiental, responsabilidad y transparencia”. Un pequeño pero creciente número de académicos concuerda en que la maximización de las ganancias es antinatural y que la misión de la empresa está, por su naturaleza intrínseca, en la intersección de la dimensión humana, económica, social y ecológica. En ese sentido, podemos asegurar que las Empresas B son como un “faro” que permite el descubrimiento del ser interior de las corporaciones. ¿Concuerda con esa afirmación?

Hay muchos líderes inspiradores dentro de la creciente comunidad de las B Corporations. Cerca de 800 negocios líderes en más de 60 industrias en casi 30 países han obtenido certificados de Corporaciones B (desde icónicos negocios sustentables como Patagonia o Ben & Jerry hasta empresas como Etsy en Estados Unidos y d.light en los mercados emergentes). A través del certificado que otorgamos en B Lab, esperamos dar a conocer a los líderes de este movimiento global, generando un mercado en ascenso que tenga como norte y guía a esas empresas que ya han alcanzado los estándares más altos de desempeño social y medioambiental, responsabilidad y transparencia. A través de nuestro trabajo, esperamos poder inspirar a las empresas a competir para ser no sólo las mejores del mundo sino también las mejores para el mundo.

Emprendedores, directivos y personas Hemos hablado de los cambios necesarios al nivel de la sociedad, de las empresas, los emprendedores y los directivos. Al nivel de las personas, el paradigma económico dominante parece establecer que a todos nos mueve el propio interés. ¿Usted cree que se trata tan sólo de un paradigma o que es algo propio de la naturaleza humana? ¿Cuáles son los cambios necesarios que nosotros –como consumidores, empleados, inversores, proveedores y miembros de la comunidad– deberíamos implementar para estar a la altura de los nuevos desafíos antes mencionados? Para explicarlo sencillamente, hay más gente motivada por un sentido en la vida (meaning) que por el dinero. Lo cierto es que los millennials ya constituyen casi el 50 por ciento de la fuerza global de trabajo, pero los líderes empresarios que buscan a los mejores talentos parecen ignorar, para su propio riesgo, esa simple verdad. Y no sólo los millennials. Con 32 millones de copias vendidas, Una vida con propósito, de Rick Warren, es el libro de no ficción en tapa dura más vendido de la historia. No hace falta mucho esfuerzo para concluir que si queremos que nuestra vida tenga un propósito, entonces tenemos que encontrar empresas que tengan un propósito para trabajar en ellas, a las cuales comprarles sus productos o en las cuales invertir, y que si no encontramos una que nos motive, entonces tenemos que construirlas. Las Corporaciones B hacen que podamos hacerlo más fácilmente.

Un número creciente de líderes empresarios estaría de acuerdo en generar una prosperidad compartida y duradera. Por decirlo de otra manera: crear empleos de alta calidad y mejorar la calidad de vida de nuestras comunidades. Las palabras “compartido”, “duradero” y “calidad” no aparecen reflejadas ni en los asientos contables ni en el balance de ganancias y pérdidas. Al menos todavía, no tienen un precio de mercado.

Una vida plena es una vida al servicio de algo más que uno mismo, algo que puede ser nuestra familia, amigos, comunidad, el medioambiente, la sociedad, o las generaciones futuras. Si restringimos nuestra vida económica a alcanzar fines puramente egoístas y materiales, restringimos también nuestro desarrollo como seres humanos, disminuyendo nuestra capacidad para ayudar a los demás. Al crear negocios que tengan la libertad de perseguir propósitos más altos, desatamos todo nuestro poder creativo como humanos para usar los negocios como una fuerza para el bien, para enfrentar nuestros problemas más acuciantes y difíciles, como el alivio de la pobreza y la recuperación del medio ambiente.

Las Corporaciones B y la legislación para las B Corporations nos ayudan a tener un propósito en el trabajo y en la vida. A veces, eso también maximizará nuestras ganancias, y aunque a veces no suceda, al final de cuentas esa no es la medida de lo que importa.

No hace falta mucho esfuerzo para concluir que si queremos que nuestra vida tenga un propósito, entonces tenemos que encontrar empresas que tengan un propósito"
Jay Coen

Traducción de Jaime Arrambide