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Opinión -
Publicado en:Clarín PyMEs

La oportunidad diferenciadora

4.0: La revolución exponencial que propone este tipo de tecnología permite a las pymes alcanzar una competitividad sustentable.


Julio Sánchez Loppacher, profesor IAE Business School, Universidad Austral.

Hay una gran oportunidad competitiva diferenciadora para el empresario pyme en las actuales tendencias de digitalización en el mundo de los negocios, ya que la flexibilidad y adaptabilidad, que son sus ventajas comparativas sustentables, serán los drivers competitivos del futuro.

La aceleración en la era de la digitalización, por la crisis de la pandemia y el aislamiento social de protección sanitaria a nivel mundial, no hizo otra cosa que profundizar las tendencias de los últimos años, en lo que hace a las capacidades empresarias a desarrollar para lograr una competitividad sustentable en el marco de la revolución exponencial de las tecnologías 4.0.
Dichas tendencias están totalmente alineadas con “The smiling curve" (la curva de la sonrisa), de Stan Shih, un trabajo de investigación que se realizó hace unos años sobre las preferencias de valor percibido por los consumidores y mercados, en lo que hace a las actividades que desarrollan las empresas para proporcionar sus productos y/o servicios.

En ese sentido, presenta tres actividades clave: Todo lo que hace a aspectos de innovación, diseño y desarrollo de nuevos productos y/o servicios y nuevas tecnologías.
Las actividades vinculadas a la operación propiamente dicha, relacionadas a la fabricación o prestación.

Todas las actividades relacionadas al posi- cionamiento del producto y/o del servicio en el mercado (temas comerciales, relaciona- miento con clientes, gestión de marca).
De esta investigación, surge que las actividades de mayor valor percibido por los consumidores a la hora de elegir son el diseño y la innovación, el entendimiento del cliente, y la calidad del servicio; y no tanto, el nivel de fiabilidad de la operación para elaborar productos y/o prestar servicios.

Esto pone en relieve que las capacidades adaptativas tácitas relacionadas a la gestión y al desarrollo del talento de nuestra gente, serán las capacidades diferenciadoras susten- tables para poder liderar en los mercados inciertos y complejos del futuro, más que las capacidades operativas relacionadas a tecnología e infraestructura.

El desarrollo de talento ligado a temas de innovación y entendimiento de mercados y clientes, serán la clave competitiva futura, mientras que los desarrollos de tecnología e infraestructura, servirán para sustituir al hombre en actividades operativas sistemati- zables para lograr escala y eficiencia.

Esto demanda un gran desafío para el empresario pyme, que implica realizar una ineludible reformulación de su agenda empresaria, orientada a poner foco en las actividades de valor que potencian dichas capacidades tácitas.

Ejemplos: revisión periódica del modelo de negocio y definición de objetivos claros; desarrollo del talento para la delegación; presencia e interacción directa con clientes clave; seguimiento de nivel de performance de gestión y del personal directivo a través de información relevante de fácil acceso y comprensión; la participación activa en comunidades y/o redes organizacionales empresariales locales e internacionales.

Queda claro que las actuales tendencias en el mundo de los negocios no han hecho otra cosa que acelerar el proceso disruptivo de cambio, y es justamente en este marco dónde el sector pyme tiene mayores capacidades comparativas. Está en su comunidad lograr potenciarlas.

La clave. Entre los desafíos, deberían estar la revisión periódica del modelo de negocio y definición de objetivos claros, desarrollo del talento para la delegación, interacción directa con clientes clave, seguimiento de la gestión y participación en redes empresariales.