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Publicado en:Infobae

Liderazgo ágil en el nuevo contexto digital

Las nuevas tendencias de tecnologías digitales refuerzan la necesidad de desarrollar capacidades organizacionales ágiles que permitan desarrollar capacidades competitivas diferenciales sustentables en entornos adaptativos

Por Julio Sánchez Loppacher*

En este nuevo marco de virtualidad extrema que estamos viviendo y que nos desafía a adaptarnos a la nueva realidad de despersonalización en las dinámicas de trabajo y en el relacionamiento interorganizacional y con el entorno y el mercado, se han potenciado ciertas particularidades en el mundo de los negocios, que ya eran tendencias desde las últimas décadas con el desarrollo exponencial de las tecnologías inteligentes de la cuarta revolución industrial.

Solo por mencionar algunas:

Desintermediación, que, en el nuevo contexto de la realidad online, ha planteado un mayor cuestionamiento de la necesidad de los canales físicos tradicionales, lo que implica costos de operación, fuerte inversión en infraestructura, y disponibilidad de inventarios. La crisis de la realidad de distanciamiento no ha hecho otra cosa que demostrar su mayor efectividad, tanto en alcance como en eficiencia, a la vez de permitir bajar la incertidumbre por desconocimiento en su utilización.

Accesibilidad de productos y servicio. Acá hay dos dimensiones a considerar. Por un lado, es la tendencia de clientes y mercados a buscar mejor precio, aspecto que no es novedoso de la compra online. Sin embargo, esto se ha potenciado en la nueva realidad virtual, ya que, en a click de distancia, se tiene total transparencia de la oferta mundial. Por otro lado, cada vez más los usuarios exigen respuesta inmediata, lo que implica tener que contar con operadores logísticos de “última milla”, más flexibles y eficientes

Sistematización selectiva. Las tendencias a la baja de precio, y por ende a la eficientización de gestión, sumado a la facilidad que dan las nuevas tecnologías inteligentes, inducen a una mayor sistematización de la operación y simplificación de estructuras lo largo de la cadena de valor del negocio, orientada cada vez más, a una modalidad de dirección blockchain. Esto está potenciado en el hecho que las nuevas dinámicas organizacionales de despersonalización, han dejado a la luz, la efectividad en la sustitución de algunas operaciones en manos de las nuevas tecnologías digitales.

Variedad de oferta. La extrema competitividad por la fuerte exposición de la oferta que ofrece el canal de Internet induce a una rápida maduración de productos y servicios, que implica una necesidad de reinvención en el diseño e innovación de los mismos.

En este marco, podríamos pensar en un panorama sombrío en lo que hace el protagonismo de la tecnología en la dinámica de gestión de la empresa, sin embargo, si analizamos con detenimiento vemos que la aplicación efectiva de las nuevas tecnologías, se focaliza más en temas operativos de la empresa que en temas adaptativos de gestión.

Muy por el contrario, deja en manos de las capacidades tácitas relacionadas al talento y a las habilidades personales, las actividades de valor competitivo diferencial y sustentable de la empresa, como lo son: la definición de estrategias y objetivo; el diseño, la innovación y el desarrollo de nuevos productos y servicios; el desarrollo de nuevos negocios y mercados; el entendimiento y relacionamiento con clientes; y el desarrollo del talento y personas, ente otros.

En otras palabras, las nuevas tendencias refuerzan la necesidad de desarrollo de las capacidades organizacionales adaptivas ágiles, que justamente se orienta a gestionar entornos de fuerte complejidad, incertidumbre y adaptabilidad como los mencionados.

¿Y cómo estamos posicionados en estas capacidades? Para ello permítaseme compartir una encuesta de autoevaluación de percepción realizada a 80 empresarios que participaron del programa de especialidad de liderazgo ágil que lidero en el IAE.

Sin querer ser exhaustivo y a modo de resumen, en una escala del 1 al 5 (dónde 1 es pobre y 5 es excelente), se puede apreciar que: la disponibilidad de equipamiento, infraestructura y tecnologías; el liderazgo en el desarrollo de empleados y en la autogestión; la definición de objetivos y estrategia explícitos y transparentes en la propuesta de valor y en el repensado del negocio en la nueva normalidad; y el replanteo de canales comerciales de acuerdo a las nuevas tendencias, son en ese orden, los aspectos de percepción más desatacados, aunque con un puntaje menor a 3,5.

Mientras que: la disponibilidad de sistemas de información inteligentes para el estudio del comportamiento de consumo de clientes y mercado; la dinámica organizacional a través de equipos interdisciplinarios auto-gestionados; la cultura de aprendizaje e innovación organizacional a través de comunidades de organizaciones abiertas en redes sectoriales; y el repensado de procesos internos y externos a lo largo de la cadena de valor del negocio, son los factores de mayor oportunidad de mejora, con un puntaje inferior a 3.

De esta manera, si bien se percibe como fortalezas organizacionales, la disponibilidad de tecnología e infraestructura, la capacidad de liderazgo, y los objetivos y estrategias explícitos y transparentes, que son aspectos estructurales claves que imprimen la dirección y el compromiso necesarios para lograr una competitividad sustentable, mientras que, la dinámica organizacionalel repensado de procesos interno y externo a lo largo de la cadena del negocio, y la cultura de aprendizaje e innovación organizacional, que se relacionan a temas gestión adaptativos y cambiantes, son de fuerte oportunidades de mejora.

Del estudio resulta entonces, que el gran desafío empresario en el nuevo orden de la economía mundial, es poder desarrollar capacidades adaptativas ágiles de dirección y gestión que les permita entender y adecuarse a los nuevos códigos de complejidad e incertidumbre de entornos y mercados que demanda las nuevas tecnologías exponenciales digitales.

*El autor es Profesor del IAE Business School, Universidad Austral

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