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Publicado en:Clarín iEco

Los desafíos de 2019, entre la desaceleración suave y la recesión controlada

Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China dominarán la economía global.


La actividad y la inflación de Estados Unidos, el menor crecimiento de China, el aumento de la deuda global, el desempeño de los mercados bursátiles y la resolución de las tensiones comerciales son los principales factores que incidirán en la economía global en 2019 y 2020. Un trabajo de Juan J. Llach y Ricardo Rozemberg para la Cámara de Exportadores diseña tres escenarios posibles para el ciclo que viene:una desaceleración leve, una recesión controlada o -el menos probable de todos- una crisis más profunda.

Llach es licenciado en Sociología (UCA) y en Economía (UBA) y profesor emérito del IAE-Universidad Austral. Rozemberg es licenciado en Economía de la UBA y Master en Economía y Políticas Públicas de la Universidad Di Tella. El documento consigna que las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China (también ampliadas a otros países y regiones) “encienden luces amarillas sobre el desempeño de los intercambios comerciales a escala global”.

Previo a esta situación, en 2017 los flujos anuales de Inversión Extranjera Directa (IED) disminuyeron un 23% y en el primer semestre de 2018, la tendencia se profundizó con una caída del 41%. Los autores citan a la directora del FMI, Christine Lagarde, quien indicó que “hay señales de que el crecimiento mundial se ha estancado. Va perdiendo sincronía y cada vez son menos los países que participan en la expansión”.

Otro de los elementos a tener en cuenta es que el PBI de Estados Unidos “ha venido creciendo por encima de su potencial, fenómeno que ha impulsado presiones inflacionarias moderadas, pausadamente correspondidas por la política monetaria con leves y graduales aumentos de la tasa de interés” por parte de la Fed.

Luego de 7 años de mantener la tasa baja, la Fed inició una subida escalonada.El último aumento se dio en diciembre, cuando llegó a 2,25% y a 2,5%.De ahora en más, lo que ocurra con la tasa “dependerá de la evolución del nivel de actividad y de la tasa de inflación en los EE.UU.”. Los autores detallan que la economía estadounidense ha superado el nivel de pleno empleo, creando leves tensiones inflacionarias que hicieron reaccionar lentamente a la Fed. “El incremento de la inflación, pese a ser lento, limita la apreciación del dólar y potencia el alza (o limita la caída) de algunas commodities”, indican.

También las tensiones comerciales entre EE.UU. y China complican los pronósticos. Si se produjera una escalada en el conflicto, el impacto de las trabas al comercio implicaría una disminución del 6,2% del flujo de intercambio en los países avanzados, y de más del doble, 14%, en el caso de las economías emergentes y en desarrollo.

Sin embargo, si la inflación en Estados Unidos se acelerara y las tasas de interés de la política monetaria subieran más, el dólar podría depreciarse al no ser visto como un refugio tan seguro. “La pregunta central es si estamos ante un cambio de ciclo internacional con capacidad para autorregularse o en presencia de un proceso de gestación de una crisis global derivada de los desequilibrios acumulados”, indican los autores. Y diseñan tres escenarios posibles. Los dos primeros suponen un “ciclo autorregulado”. Por un lado, una desaceleración sin recesión en los principales países, con caída del crecimiento global hasta entornos del 3%. Alternativamente, una recesión limitada y controlada, con inflación estable en EE.UU. y caída del crecimiento global a un entorno de 2% a 1,3%. A esto se agregan algunas economías desarrolladas en recesión (Italia y Japón son los más expuestos), lo que conduce a menor inflación, o inclusive deflación en los países nombrados.

El tercer escenario es el de una crisis más profunda, “con magnitud difícil de determinar”. En los tres casos domina el desempeño de la economía de los EE.UU., luego la de China y en tercer lugar la de Europa, junto con la de algún país emergente relevante, como Brasil. “Nuestra conclusión otorga mayores y parejas probabilidades (del orden del 40%) a las alternativas de desaceleración suave y tendencias recesivas. Si la inflación en los EE.UU. se mantiene en el entorno actual aumentan las probabilidades del escenario 1, aun respecto del 2. Bastante menos probable aparece el escenario 3, cuya chance la vemos en el orden del 20%”.