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Publicado en:Clarín PyMEs

Otro escenario para la innovación

Un programa universitario, dirigido a empresarios y nuevos emprendedores, combina talleres de teatro, cocina y robótica con clases de gestión, marketing neurociencias y diseño de proyectos.


Por qué un empresario metalúrgico debería aprender a cocinar, un médico tomar clases de canto o una abogada ir a un taller de armado de robots? Porque estas disciplinas `desesestructuran y permiten aflorar la creatividad y la innovación`, algo que muchos creen que no se puede estudiar `pero es lo que más necesitamos aprender en un mundo donde la aceleración del cambio es exponencial`, afirma Luis Dambras, ingeniero mecánico y director académico del programa IN de Innovación en empresas del IAE, la escuela de negocios de la Universidad Austral.

El programa, con una duración de nueve meses, se desarrolla hace cuatro años y en cada edición -fiel a su propósito de innovar- las asignaturas, docentes y actividades van cambiando.

Así, una clase puede empezar con un `desafío teatral` en el cual la consigna es sacarse los zapatos y representar una obra de la que sólo se sabe el título. Nada de guiones ni papeles asignados.

Aquí poco importan la pinta y las dotes actorales. `Se trata de trabajar en equipo, porque esto potencia la creatividad, que es el paso previo a la innovación`, comenta Jerónimo Freixas, actor y docente de teatro.

`Hay múltiples definiciones de lo que significa innovar. Puede ser una nueva forma de hacer o usar algo, y básicamente se trata de llevar esas ideas creativas al mercado: lograr el encuentro entre una necesidad y una solución novedosa`, define Dambras. `Y para lograrlo, más que herramientas teóricas, necesitamos una nueva actitud, algo que sólo se logra ensayando y experimentando`, asegura el docente. 

VOLVER A JUGAR 

María Devoto es abogada y socia de un estudio especializado en Derecho Laboral y cursó el programa IN hace dos años. `Llegué buscando herramientas para gestionar proyectos. Y resulté jugando toda una mañana, sin darme cuenta de que estaba aprendiendo y aplicando project management`.

Sergio Godoy, cardiólogo, se inscribió el año pasado con la idea de llevar adelante un proyecto en el ámbito de la medicina, y terminó desarrollando otro junto a su equipo, vinculado a la Economía Circular y el reaprovechamiento de residuos. `Lo que aprendí lo aplico a la clínica y en el trabajo con los pacientes. Además sumé conocimientos en áreas importantes a la hora de emprender, como marketing digital`, asegura.

El programa IN está fundamentado en el llamado `efecto Medid` (en honor a los mecenas de la Florencia del Renacimiento). Se trata de intersección de tres disciplinas centrales: arte,tecnología y management, que se conjugan generando una amplitud de enfoques enriqueciendo la creación y la implementación.

Este enfoque teórico se complementa con talleres prácticos que van desde teatro y cocina hasta impresión 3D y nanotecnología, además de materias como Design Thinking, Marketing relacional y `Innovar puede ser una nueva forma de hacer algo, llevar esas ideas al mercado V lograr el encuentro entre una necesidad y una solución novedosa 

Gestión del riesgo. Para ser admitidos en el programa, los postulantes deben filmar un video contando su trayectoria y expectativas, y participar de un `taller lego` de armado con bloques. Ya durante el primer semestre, deben delinear en grupo un producto o servicio.

A mitad de año se realiza un viaje de una semana en la que el proyecto de cada equipo es presentado formalmente y, a partir de allí, se trabaja en la segunda mitad del año junto a mentores, en la elaboración de un prototipo que al final de la cursada será evaluado según su grado de innovación y potencial de negocio por un jurado de expertos del ámbito empresarial.

Es este jurado externo, y no el cuerpo docente, quien evalúa la viabilidad del proyecto y otorga una certificación con la que el grupo emprendedor puede acceder a una beca para otros programas del IAE y a inversores ángeles.

Si bien en un principio estuvo pensado para ejecutivos de grandes empresas, la realidad es que el 80% de los asistentes al IN son profesionales independientes, dueños de pymes y emprendedores. En el caso de las pymes que están inscriptas como tales, pueden desgravar los costos de esta capacitación y obtener un bono fiscal a cambio.

En los cuatro años que lleva el programa, se crearon 18 emprendimientos y algunos de ellos ya están en el mercado e incluso exportando. Un sistema inteligente de gestión de los residuos desarrollado por ex alumnos del IN obtuvo la patente en Estados Unidos.

Innovar es hoy una premisa para poder iniciar, mantener y desarrollar cualquier actividad o negocio. El primer paso -dice Dambras, director del programa IN, es `sentirse incómodo, salir de la zona de confort, y perder el miedo a equivocarse`. Tan simple y complejo a la vez.