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Opinión -
Publicado en:Estrategas

Riesgos y retornos en inversiones

Una tendencia que ha tomado fuerza en los últimos meses, por efecto de la pandemia, es el mayor intereés de la gente por los mercados financieros y el manejo de sus finanzas personales.


Por Diego Dyszel

Ésto trajo aparejada la necesidad de adquirir ciertos conocimientos sobre cómo decidir y administrar los riesgos propios de esta actividad.

La pandemia desatada a principios del año 2020 ha traído numerosas consecuencias que todavía estamos padeciendo. Empresas, gobiernos y todo tipo de instituciones han tenido que enfrentar un riesgo para el cual, si bien estaba en algunos "radares" hacia fines de 2019, no habían preparado estrategias de mitigación. Sin embargo, el mundo se acomodó y las empresas han descubierto nuevos caminos para seguir adelante.
En esta oportunidad, me gustaría escribir sobre otra tendencia que ha tomado fuerza en los últimos meses: el mayor interés de la gente por los mercados financieros y el manejo de sus finanzas personales, que traen aparejada la necesidad de adquirir ciertos conocimientos sobre cómo decidir y administrar los riesgos propios de esta actividad.
En primer lugar, es importante entender nuestras características como posibles futuros inversores: en qué momento de la vida me encuentro, cuánto tengo de stock (ahorros) y cuál es mi flujo de ingresos, cuáles son los objetivos por los cuales quiero hacer una inversión (cambiar el auto, comprar una casa, pagar educación privada, etc.) y finalmente, cuál es mi sensación respecto a la asunción de distintos niveles de riesgo.

IMPRESIONANTE. Desde abril 2020, las bolsas en el mundo han tenido subas realmente impresionantes.
Sólo por mencionar dos ejemplos representativos, el índice S&P, que reúne a las 500 empresas de mayor capitalización del mercado americano, tuvo un rendimiento del 18,40% durante 2020, mientras que el índice Nasdaq, que agrupa a las 100 empresas más grandes del sector tecnológico, rindió un 48,60% en el mismo período (estos índices son una buena forma de diversificar el riesgo). Es importante remarcar que cuando se produjo la primera "cuarentena global" en marzo del año pasado, ambos índices tuvieron caídas de alrededor de un 30/40% respecto de sus valores previos, que representaban máximos históricos.

¿Qué significa esto? Que los inversores asustados por las posibles consecuencias de la pandemia (cierre de las economías, caída de la producción, quiebras de empresas, despidos y desempleo a gran escala, etc.), decidieron vender en masa sus tenencias de activos, generando pérdidas abruptas en los valores.

Sin embargo, hacia principios de abril 2020, quienes estuvieron dispuestos a asumir más riesgos, y compraron a precios bastante deprimidos, tuvieron la posibilidad de obtener rendimientos muy por encima de lo común.
Los mercados financieros ofrecen infinidad de productos que permiten a los inversores diversificar su cartera, de acuerdo al riesgo que deseen asumir. Es importante comprender la naturaleza de cada instrumento (no es lo mismo invertir en plazo fijo, en bonos, en acciones, en un fondo, o en un índice) y nuestra propia propensión o aversión al riesgo.

Realizar un plazo fijo, tendrá un rendimiento más pequeño que otras inversiones. Esa baja rentabilidad está asociada al riesgo que se asume, ya que la probabilidad de no cobrar es muy baja (particularmente en un plazo fijo estará vinculada a la posibilidad de default de la institución donde hayamos hecho la colocación o, de manera más indirecta, a medidas gubernamentales que restrinjan el pago).

Uno de los activos financieros más conocidos son los comúnmente llamados bonos, u obligaciones de pago de una suma previamente acordada por parte del deudor, que puede ser un Estado o una empresa privada. Se denominan activos de renta fija y su rentabilidad dependerá de varios factores: la capacidad de pago del emisor, es decir, su nivel de solvencia; la industria (no es lo mismo una muy creciente y rentable que una industria que se extingue); qué tipo de productos o servicios vende; las condiciones de emisión y liquidez del título; etcétera. Es decir, el rendimiento esperado estará sujeto a las variables expuestas (más otras que no se mencionan) que determinarán el perfil de riesgo de estos instrumentos.

Luego, los "fondos", son portafolios administrados por "traders" profesionales, que permiten invertir simultáneamente en una canasta de activos, diversificando sustancialmente el riesgo individual, pero trasladando la decisión de la composición de la cartera, a manos de quien lo administra. En algunos países, como es el caso de la Argentina, estos instrumentos tienen la ventaja de que mientras uno no venda la tenencia en el mismo, aún cuando año a año vaya incrementando su valor, no se tendrá que computar impuesto a la renta, el cual se generará en el momento en que se decida vender y asumir el resultado.

Finalmente, el mercado brinda la posibilidad de invertir en títulos de "renta variable", donde el activo más conocido son las acciones de empresas que cotizan en las bolsas del mundo. Y llegado a este punto se abre un abanico casi interminable de posibilidades que está dado, como se dijo anteriormente, por el sector donde una empresa desarrolla su actividad (automotriz, servicios financieros, turismo, medicina, tecnología, etc.), por la dispersión geográfica, por la interacción con distintos "stakeholders" (gobiernos, proveedores, clientes, competencia, etc.), por su composición accionaria (si hay participación de un Estado o es de capitales privados), etcétera.

La renta variable, como su nombre lo indica, refleja la posibilidad de obtener mayores beneficios, o pérdidas que impliquen una disminución del capital invertido. Por ello es muy importante ser conscientes del riesgo que asumimos.

El conjunto de todas las variables mencionadas, determina la volatilidadque tendrá el activo. Matemática o estadísticamente hablando, es la dispersión de los retornos de un activo respecto de su valor medio esperado. En sencillo, es cuánto sube y baja el retorno de un activo en relación a un valor medio que debería esperarse en función de las expectativas que los analistas estiman de su comportamiento futuro (si se aleja mucho o poco respecto de esa media).

En los últimos años, han tomado gran relevancia las criptomonedas (la más conocida, el Bitcoin).

Estas son monedas virtuales que no cuentan con el respaldo de ningún país o banco central. Existen por el mero hecho que el mercado las demanda y las acepta. Este activo que presenta una extrema volatilidad, implica la asunción de riesgos que pueden traer aparejadas enormes ganancias? ¡o pérdidas! Sólo en el último año el precio del Bitcoin ha subido casi un 450%, con oscilaciones no aptas para cardíacos, que reflejan cuán informado se debe estar al momento de invertir en él.

Incursionar en el mundo financiero es una actividad muy apasionante que puede generar interesantes rendimientos. Podemos asumir distintos niveles de riesgo de acuerdo a nuestro apetito, entendiendo claramente la volatilidad y las características de los instrumentos que elijamos para invertir.

Es importante determinar cuándo, por qué y qué activos vamos a comprar, teniendo muy presentes los objetivos para los cuales estamos realizando la inversión.