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Reformas para una mejor productividad

La nueva composición del Congreso permitió un cambio en la estrategia defensiva del gobierno. La modificación en las normas laborales es la prioridad luego del Presupuesto y del principio de inocencia fiscal
Publicado jueves 8 de enero

2025 cierra mucho mejor de lo que parecía hace unos meses y en simultáneo mejoran las perspectivas para 2026. El resultado de la elección del 26 de octubre extendió el horizonte de la política y la economía.

La reacción del mercado y la consecuente caída en el riesgo país aumentó las chances de que el Tesoro empiece a refinanciar los vencimientos de la deuda en el mercado, dejar de pagar al contado con señoreaje los vencimientos de dólares y parte de los vencimientos de pesos, y habilitar la posibilidad de que el BCRA empiece a acumular reservas. Recordemos que si bien las reservas líquidas se ubican en USD20.000 millones, las reservas netas en la definición del FMI son negativas en USD16.000 millones, USD13.000 millones por debajo del objetivo establecido en el acuerdo.

La primera colocación de un bono en dólares en el mercado local y el anuncio de que el BCRA va a empezar a comprar dólares a partir de enero (hasta el 5% de la oferta diaria del mercado) en simultáneo a una recalibración de la pendiente de la banda superior (ahora indexada a la inflación) aceleró la compresión del riesgo país que por primera vez desde enero 2025 volvió a quebrar hacia abajo la barrera de los 600 pbs.

La nueva composición del Congreso habilita un cambio en la estrategia de DNU y Veto con la que se manejó el gobierno en los primeros dos años de gestión, y permite empezar a pensar en avanzar en reformas estructurales que aumenten la productividad sistémica de la economía acotando el daño que la necesaria apertura de la economía (con un dólar que no está adelantado) está generando.

Hasta ahora los proyectos ingresados al Congreso son: el Presupuesto 2026, el compromiso para la estabilidad fiscal y monetaria que había sido enviado en un proyecto aparte el 15/9, la Modernización Laboral, la Presunción de Inocencia Fiscal (el Blanqueo permanente que había quedado trabado en el Congreso y que busca que los dólares del colchón ingresen al sistema), la Reforma del Código Penal y la Ley Aclaratoria de la Ley de Glaciares (necesaria para destrabar los proyectos de minería ingresados al RIGI).

El tratamiento político, comenzó con la media sanción de la cámara baja de la ley de Presupuesto 2026 y la ley de Presunción de inocencia fiscal, aunque en la votación en particular el capítulo XI del Presupuesto que incluía la derogación de la ley de emergencia en discapacidad, financiamiento universitario y eliminación de la extensión del subsidio de gas a las zonas frías, no fue aprobado. El traspié obligó al gobierno a recalcular el ímpetu y decidió patear para febrero el tratamiento de la reforma laboral (con dictamen de comisión en el Senado) y asegurar la aprobación del Presupuesto antes de fin de año sin este capítulo avisando que va a buscar espacio en el manejo presupuestario para cumplir el compromiso con el superávit fiscal de 1,5% del PIB. La prioridad pareciera ser el capítulo VII- De las Operaciones de Crédito Público, que le permite el endeudamiento en Legislación extranjera sin pasar por el Congreso por el 18% del Total de endeudamiento de $225 billones. Aunque hace un rato, el ministro volvió a decir que “tratará de que no haya emisión en NY y que el objetivo es ir eliminando la dependencia que el país tiene con Wall Steet”.

Al último dato disponible el Tesoro cuenta casi con la mitad de los dólares que necesita para el 9 de enero (USD1.837 millones de USD4.300 millones de vencimientos totales). Falta el ingreso de USD706 millones de la venta de las hidroeléctricas y trascendió que habría un repo “puente” con Bancos para cubrir el faltante hasta la colocación de deuda en los mercados internacionales.

Por lo pronto, El nuevo esquema cambiario y monetario que comienza en enero fue bien recibido por el mercado de deuda en dólares aunque jugó al revés inicialmente sobre la demanda de deuda en pesos. Es que la recalibración de la pendiente del techo de la banda reduce el riesgo de tener que defenderla partiendo de reservas netas negativas, pero en simultáneo, reconfigura la ganancia esperada de hacer carry exigiendo una mayor tasa de pesos.

Igualmente, después de una corrección inicial, los precios de la deuda en pesos se estabilizaron con la intervención del Tesoro vendiendo parte de los dólares comprados la semana previa y el BCRA vendiendo futuros y dólar linked, procurando mantener el dólar en torno a $1440/1450 y las tasas contenidas.

A pesar de esto, el costo de fondeo de los bancos apenas aumentó. Luego de casi dos semanas por debajo de 27% TNA, la TAMAR volvió a subir apenas de ese nivel. Al mismo tiempo, los spreads bancarios registraron una baja con la tasa de préstamos personales volviendo a bajar del 70% TNA, hecho que no sucedía desde principios de agosto.

El cambio en las bandas que entra en vigencia el 1ero de enero permite que el techo no se atrase con la inflación y darle lugar a la acumulación de reservas. Aunque a priori, luce el gobierno sigue priorizando la desinflación, mientras espera acumular reservas por la cuenta capital sin presionar sobre el tipo de cambio. Veremos cómo se da esta pulseada en las próximas semanas cuando empiece a regir el nuevo esquema.

Fuente/Copyright: Marina Dal Poggetto