En un contexto atravesado por la inteligencia artificial, el área de Personas dejó de ser un espacio de soporte para convertirse en un socio estratégico del negocio. Sobre este cambio estructural dialogaron Verónica Contin, Talent Attraction & Development Lead de Bidcom; y Martina Pailhe, People Director de MODO y graduada del Executive MBA 2024 de IAE Business School.
Uno de los ejes centrales de la conversación fue la reconversión de perfiles. Para Pailhe, el upskilling y el reskilling no son una tendencia reciente, sino una práctica que vienen ejerciendo hace tiempo. “Capacitar en nuevas herramientas y promover un mindset de crecimiento es parte de nuestro ADN. Acompañamos a los equipos a trabajar con nuevas tecnologías desde siempre; la IA viene a potenciar esa necesidad”, explicó.
Hoy el desafío no es solo técnico. En MODO, el foco está puesto en desarrollar la capacidad de resolver problemas complejos, mantener una mentalidad de aprendizaje continuo y cuestionar procesos para identificar qué puede hacerse distinto o automatizarse. “Dejamos de buscar exclusivamente profundidad técnica. Necesitamos personas que sepan aprender, que entiendan dónde están paradas y cuándo apoyarse en otros”, señaló.
En ese marco, el rol de los líderes también se transforma. En la organización no existe la figura tradicional del supervisor. Todos trabajan por proyectos e iniciativas; lo que cambia según el seniority es la complejidad de los problemas a resolver. Los líderes acompañan, destraban obstáculos y aportan mirada estratégica. Hacia adelante, anticipa Pailhe, los roles integrarán múltiples disciplinas en una misma posición. “Lo clave es tener cabeza de negocio: entender el impacto de lo que hacés y cómo aporta valor”, afirmó.
La conversación también abordó el vínculo con las nuevas generaciones. El gran desafío es que la presencialidad tenga sentido: que la oficina sea un espacio de intercambio relevante, construcción cultural y conversaciones significativas. El componente intangible —el propósito— adquiere un peso diferencial en la propuesta de valor.
En cuanto a los perfiles buscados, destaca que el fit cultural es determinante. Entre los principales valores menciona foco en el usuario, trabajo en equipo, mirada integral y empuje para que las cosas sucedan. Más que especialistas aislados, se priorizan profesionales con visión integral, autonomía y compromiso con el impacto.
Para Pailhe, el cambio más profundo es el posicionamiento del área de People. “Dejamos de ser reactivos. Tenemos que anticiparnos a las necesidades del negocio del futuro”, sostuvo. Esto implica pensar cómo optimizar estructuras, reducir costos, mejorar procesos y potenciar el rendimiento sin necesariamente ampliar equipos. La pregunta ya no es solo cómo acompañar, sino cómo generar ventajas competitivas desde la gestión del talento.
En tiempos donde la tecnología redefine el trabajo, Pailhe concluyó en que el diferencial no está en saber más, sino en aprender mejor, colaborar con inteligencia y comprender el negocio. Allí es donde People asume un rol protagónico: no como soporte, sino como motor de transformación.
