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La oportunidad histórica de Argentina, la última milla de la inflación y la innovación financiera: ejes del Ciclo de Economía y Finanzas 2026 del IAE

El mercado de capitales, la coyuntura macro, la innovación financiera y la agenda de reformas estructurales fueron los ejes de un encuentro de IAE Business School que reunió a referentes del sector y economistas destacados con la comunidad alumni.
Publicado jueves 9 de abril

El jueves 9 de abril IAE Business School convocó a su comunidad de alumni en la sede de Workplace by IRSA, en el Polo DOT de Saavedra, para el Ciclo de Economía y Finanzas 2026, bajo el título “Coyuntura, innovación y reformas”. Cuatro bloques temáticos reunieron a Claudio Zuchovicki (BYMA), María Castiglioni Cotter (C&T Asesores Económicos), Fernando Marengo (BlackToro), Gastón Irigoyen (Pomelo) y Luciano Laspina (CIPPEC), moderados por los profesores del IAE Lucas Pussetto, Martín Schleicher y Santiago Bulat. El encuentro exploró desde la coyuntura macroeconómica local e internacional hasta la transformación del sistema financiero regional por la irrupción de las fintech y la inteligencia artificial, y cerró con una mirada sobre los desafíos estructurales que aún enfrenta la Argentina para consolidar un sendero de crecimiento sostenido.

Bloque 1. Mercado de capitales: una oportunidad histórica que no vendrá sola

Claudio Zuchovicki, presidente de BYMA y una de las voces más reconocidas del mercado financiero argentino, abrió el encuentro con una lectura optimista pero exigente del momento que atraviesa el país. Para Zuchovicki, la Argentina enfrenta una oportunidad histórica, pero advirtió que no llegará sola: requiere decisiones empresariales concretas y un mercado de capitales que logre cumplir su función de transformar el ahorro en inversión productiva.

El analista describió la economía local como una economía en K de kilo, expresión con la que graficó la profunda heterogeneidad sectorial e intrasectorial que caracteriza al ciclo actual. "Hay gente a la que le está yendo muy bien, y a otros, muy mal, incluso dentro de un sector. Hay empresas del campo o energéticas en concurso de acreedores, y textiles que la están rompiendo", señaló y se refirió a quienes pagaron el costo de apostar mal: los que en el primer trimestre de 2025 se endeudaron en pesos esperando un salto cambiario, se stockearon y vieron cómo los precios bajaban mientras la tasa trepaba al 100%. En el otro extremo, destacó a quienes capitalizaron sus compañías e inyectaron dólares, que hoy están en una posición de ventaja. "El que está bien financieramente, resiste", sintetizó.

Zuchovicki celebró la estabilidad macroeconómica alcanzada y destacó un dato que hasta hace poco habría resultado impensable en la Argentina: el tipo de cambio dejó de ser tema de tapa de los diarios o de conversación cotidiana. "Hace tiempo que el dólar no está en la tapa de los diarios. Estamos discutiendo decimales de inflación. Eso es la estabilidad macro", dijo. Y llamó a los empresarios a no desperdiciar ese contexto: "Hay que tomar decisiones de mediano y largo plazo. No tomar decisiones es más peligroso."

Para el titular de BYMA, 2026 es el año de la economía real y el mercado de capitales tiene un rol central en que el ahorro se traduzca en inversión productiva. Señaló que el país ya cuenta con más de 20 millones de cuentas comitentes activas —producto de la expansión de las billeteras digitales— y que sectores como la energía, la minería y la agroindustria, junto con sus cadenas de valor, representan las mayores oportunidades. "Tenemos un penal sin arquero. Lo podemos errar, pero la oportunidad es enorme", concluyó.

Bloque 2. Coyuntura macro: inflación en la última milla y actividad en recuperación

María Castiglioni Cotter, economista y directora de C&T Asesores Económicos, y Fernando Marengo, Chief Economist de BlackToro y profesor del IAE Business School, compartieron una lectura coincidente sobre la economía local: la actividad muestra señales sólidas de recuperación.

Castiglioni estimó que la inflación de marzo se ubicó en torno al 2,7% y proyectó que abril llegará con menos presión, a pesar del aumento en los combustibles, porque los alimentos muestran una dinámica más tranquila. Hacia fin de año, proyectó una inflación del 25%, siempre que el contexto externo no introduzca sorpresas negativas. La estabilidad cambiaria, dijo, es un ancla fundamental en un país tan dolarizado y el equilibrio fiscal opera como un soporte estructural de esa estabilidad. "A Argentina nunca le faltaron dólares, lo que le faltaba era confianza", sintetizó.

Marengo coincidió en el diagnóstico y puso el foco en la complejidad de la última etapa de la desinflación. Bajar de 200% a 30% es más fácil que hacer la última milla, explicó, porque ese tramo final exige mejoras genuinas de productividad que la Argentina aún no ha incorporado estructuralmente. "La inflación se aceleró a principios de año porque los argentinos pensamos en dólares y no queremos perder en dólares", señaló. En cuanto al tipo de cambio, proyectó una depreciación de entre el 10% y el 12% en el año, por debajo de la inflación, lo que implica que los costos en dólares seguirán subiendo.

Ambos coincidieron en que la actividad económica puede crecer alrededor del 5% en 2026, aunque advirtieron que la heterogeneidad sectorial persistirá. Marengo destacó que en volúmenes el consumo y la actividad están bien, pero que lo que está deteriorado es la rentabilidad, en parte porque durante años el resultado financiero era el núcleo del negocio en la Argentina. "Cómo me stockeo, cómo licúo. Ese era el modelo. Ese modelo ya no existe", afirmó. Castiglioni sumó que varios sectores rezagados deberían recuperarse este año y que las empresas tendrán que aprender a financiarse en el mercado de capitales en lugar de hacerlo con caja propia.

Bloque 3. Innovación financiera: infraestructura, agentes de IA y el futuro del dinero

Gastón Irigoyen, co-founder y CEO de Pomelo, aportó la perspectiva del ecosistema emprendedor y tecnológico al Ciclo del IAE. Pomelo es una startup de infraestructura de pagos que opera en toda América Latina, cumplió ayer cinco años de vida y lleva levantados 160 millones de dólares en capital de riesgo. Irigoyen fue uno de los primeros cinco empleados de Google Argentina y luego lideró la creación de Naranja X, el banco digital del Grupo Galicia, antes de fundar Pomelo a partir de su propia frustración con las limitaciones tecnológicas del sistema financiero regional.

Sobre el uso de inteligencia artificial en la operación de Pomelo, Irigoyen reveló un dato que marcó el tono del bloque: casi el 50% del código de la compañía lo escribe la IA y la empresa opera con agentes digitales autónomos que trabajan 24 horas los 7 días y revisan el trabajo de los equipos humanos. "Somos una empresa de agentes y humanos", afirmó, y describió cómo esa combinación permite triplicar el negocio sin aumentar proporcionalmente el equipo.

Sobre el sistema financiero latinoamericano, Irigoyen describió un proceso de transformación que avanza más lento de lo que los titulares sugieren, pero que es estructuralmente profundo. Los bancos digitales conviven hoy con la banca tradicional —señaló que Itaú tiene cinco o seis veces los depósitos de Nubank— pero las placas tectónicas se están moviendo. La aparición de bancos nativos en stablecoins —monedas digitales cuyo valor está anclado al dólar u otra divisa estable— está generando un segundo sistema financiero, más eficiente para transacciones online, que coexiste y compite con el tradicional.

Para Irigoyen, el mayor obstáculo en la transformación del sistema financiero no es tecnológico sino cultural: el ego. "Lo más difícil en el cambio es tener la humildad de automandarse al retiro para permitir que vengan personas con otra cabeza. Estar dispuestos a cerrar las sucursales", señaló. Y remarcó que muy pocas personas son multietapa en una compañía, lo que incluye a los propios fundadores.

Sobre el ecosistema de inversión para startups, fue realista: el capital de riesgo va y viene, y hoy está muy concentrado en pocas rondas, con la inteligencia artificial absorbiendo una parte desproporcionada del flujo global. "Siempre va a haber capital para buenas empresas. Nunca va a haber capital para malas empresas. La vida del emprendedor es muy miserable y eso hay que entenderlo. El incentivo tiene que ser mucho más profundo que si es un buen momento para levantar capital", advirtió.

Bloque 4. Agenda de reformas: la tensión de estabilizar y reconvertir simultáneamente

Luciano Laspina, director ejecutivo de CIPPEC y ex diputado nacional, cerró el programa con una mirada sobre la agenda de políticas públicas pendientes y los riesgos que enfrenta el programa económico. Laspina reconoció los avances del Gobierno —consolidación fiscal, desregulaciones, apertura comercial— pero encendió dos luces amarillas: el riesgo país y la inflación.

Sobre la inflación, fue preciso: "Hace un año que está subiendo. Puede ser un reacomodamiento de precios relativos o un desanclaje del programa, que sería difícil de dominar después si esto al Gobierno se le va de las manos." Y señaló que el Gobierno tiene una apuesta fuerte a que la abundancia de dólares —por exportaciones agrícolas y energéticas— garantizará la estabilidad cambiaria, pero que esa apuesta también es un riesgo.

Laspina describió la tensión central del momento como la coexistencia de dos procesos simultáneos: la estabilización, que obliga a mantener la austeridad monetaria y fiscal, y la reconversión estructural de la economía, que implica apertura, desregulación y cambio de reglas de juego. Esa combinación genera una realidad muy heterogénea, con sectores ganadores —energía, minería, agroindustria— y perdedores muy golpeados, vinculados principalmente a la industria, el comercio y la construcción en los conurbanos de las grandes ciudades.

En cuanto a la agenda de reformas pendientes, Laspina fue directo sobre las limitaciones que enfrenta el Gobierno: para la reforma impositiva no tiene los recursos fiscales necesarios y para cambiar la coparticipación no tiene los votos en el Congreso. Pero advirtió que esas reformas son ineludibles para que el crecimiento sea sostenido e inclusivo. "Hay que llevar una visión del progreso al resto del país. Si no, vamos a tener ese choque de dos Argentinas que fue lo que llevó al fracaso del país toda la vida", señaló, y puso como modelos a seguir —con las necesarias adaptaciones— a países como Australia, Irlanda y Polonia, que lograron transformaciones estructurales exitosas a partir de visiones de largo plazo compartidas entre el sector público y el privado.

Laspina cerró su exposición con un llamado a pensar en soluciones de largo plazo por encima de la coyuntura, en un contexto internacional en el que el multilateralismo se ha roto y los países negocian de forma bilateral. "No tomaría decisiones estructurales en base a la coyuntura", resumió.

El Ciclo de Economía y Finanzas es una iniciativa anual de IAE Business School orientada a generar un espacio de análisis y debate entre referentes del mundo académico, empresarial y de las políticas públicas, con foco en los desafíos que enfrenta la Argentina y la región.