A lo largo de la jornada, que incluyó paneles, casos en vivo y conferencias, emergió una pregunta central: qué pasaría si el futuro del trabajo no dependiera principalmente de la tecnología, sino de las personas, las instituciones y los ecosistemas que las conectan.
Ecosistemas como motor del empleo
Uno de los ejes más relevantes fue el rol de los ecosistemas en el desarrollo laboral.
El caso “Innovation Ecosystem and the Future of Work in the City of Buenos Aires”, presentado por Augusto Ardiles, mostró cómo las políticas públicas pueden articular inversión, talento y desarrollo productivo.
Desde esta perspectiva, los ecosistemas que integran gobiernos, empresas, universidades y organizaciones sociales dejan de ser un concepto teórico para convertirse en una infraestructura clave para el crecimiento y la generación de empleo.
Inclusión y trabajo
La dimensión social del trabajo también tuvo un lugar destacado.
En el caso “Inclusive Workforce: Alamesa Challenges”, Sebastián Wainstein abordó las tensiones y oportunidades de construir modelos laborales más inclusivos.
Estos ejemplos permitieron mostrar que los desafíos del futuro del trabajo ya están presentes en organizaciones que buscan integrar diversidad, generar oportunidades y sostener modelos más equitativos.
Una transformación compartida
Durante el panel “Transformation in the Public Sector and Academia”, referentes del sector público y del ámbito educativo coincidieron en que la transformación del trabajo requiere coordinación entre distintos actores.
Participaron representantes del Ministerio de Capital Humano, el Senado de la Nación y universidades, quienes destacaron la necesidad de repensar la educación, la formación y las políticas públicas en función de un mercado laboral en constante cambio.
Talento y nuevas habilidades
El panel “Disrupting Industry Talent Pipelines” reunió a líderes de recursos humanos de compañías como YPF, SAP, Boehringer Ingelheim y Linde.
Allí se discutieron los cambios en la atracción, desarrollo y gestión del talento, y se destacó que las organizaciones deben construir capacidades en contextos de alta incertidumbre, donde el aprendizaje continuo y la adaptabilidad son clave.
Tecnología y liderazgo
En el panel “The Engines of Change: Technology and Innovation”, referentes del sector tecnológico analizaron el impacto de la innovación en el empleo.
Con la participación de líderes de empresas como Baufest, Visma y Snoop Consulting, se planteó que la tecnología es un motor de cambio, pero su impacto depende de cómo se integra en organizaciones que potencien el talento humano.
Las capacidades humanas en el centro
Un consenso transversal atravesó toda la jornada: en un mundo marcado por la inteligencia artificial y la automatización, las capacidades humanas adquieren un valor diferencial.
La confianza, la cooperación, la empatía y la integridad fueron señaladas como habilidades clave para construir organizaciones resilientes y sostenibles.
Una mirada integral del futuro del trabajo
El cierre de la cumbre, a cargo del profesor del IAE Héctor Rocha, retomó la necesidad de pensar el futuro del trabajo desde una mirada sistémica.
El desarrollo de las personas y la articulación de ecosistemas aparecen como condiciones necesarias para construir entornos laborales sostenibles.
La jornada dejó una conclusión clara: más allá de la tecnología, el desafío central es diseñar contextos donde las personas puedan desarrollarse plenamente.
