Paula Gándara, Head of Portfolio Management & Strategy de Adduntia Family Office; Juan Martín Yanzón, director de ConoSur Investments; y Nicolás Parrondo, vicepresidente de Cohen S.A., analizaron cómo los precios de los principales activos están incorporando los cambios del escenario internacional y las expectativas sobre Argentina hacia 2027. El panel, moderado por Alan Zuchovicki, Financial Advisor de Finbez, abordó también distintas alternativas de inversión y cobertura: desde bonos y acciones hasta ETF y contratos de futuros de dólar. La cita fue el 24 de septiembre, en el marco del Ciclo de Economía y Finanzas 2026 de IAE Business School, que se desarrolló en el auditorio de Workplace by IRSA.
“Un asesor financiero no sabe qué va a pasar, qué comprar y qué vender; si lo supiéramos con certeza, no seríamos analistas”, planteó Alan Zuchovicki, moderador del panel, en el inicio de la conversación. “Lo que sí hacemos muy bien es tratar de interpretar el idioma de los precios: qué está diciendo el mercado y cuál es el view que está tomando”.
A nivel internacional, Nicolás Parrondo sostuvo que hay varios factores que están condicionando las decisiones de inversión: el precio del petróleo, los riesgos geopolíticos, los mayores costos de flete y seguros, la política comercial de Estados Unidos y la necesidad de financiar grandes inversiones asociadas con la inteligencia artificial. A esto se suma una política monetaria restrictiva, con tasas altas que encarecen el capital y aumentan el riesgo de recesión. La inflación estadounidense, según explicó, continúa elevada y el mercado está incorporando que las tasas de interés permanecerán altas durante más tiempo.
El especialista puso el foco, en particular, en la magnitud del capital que demanda el desarrollo de la IA. La construcción de centros de datos, la adquisición de servidores y semiconductores y la generación de energía necesaria para sostenerlos requieren inversiones de gran escala. A su juicio, esto puede generar una competencia creciente por el capital. “Si sos un inversor y viene Google y te pide plata prestada al 8%, se la das a Google en lugar de prestársela al Tesoro estadounidense al 5,1%”, explicó Parrondo. Esta dinámica también ayuda, según su interpretación, a explicar por qué las tasas largas de Estados Unidos permanecen elevadas.
Parrondo también planteó una aparente paradoja alrededor de la inteligencia artificial: en el largo plazo, una mayor productividad podría tener un efecto deflacionario, pero la inversión necesaria para construir la infraestructura que permite desarrollar esa tecnología puede ejercer presión sobre los precios en el corto plazo. “Claramente, va a haber una sobreproducción y esa sobreproducción lo único que va a hacer es bajar los costos y generar un efecto deflacionario”, sostuvo. “Pero, en el corto plazo, toda la inversión que se está viendo en CAPEX y en el desarrollo de todos estos galpones gigantescos para que la inteligencia artificial funcione, junto con el consumo de energía y la producción que requieren, hace que los precios tengan una dinámica alcista en el corto plazo”.
Otro de los ejes del panel fue el comportamiento de los commodities. Parrondo señaló que, además de los commodities agrícolas, los inversores están prestando mayor atención al petróleo y a los llamados minerales críticos. “Hoy estamos empezando a mirar el petróleo. El petróleo está en muy buen precio”, afirmó Parrondo. También mencionó al cobre y al oro, a los que ubicó entre los activos cuya tendencia seguía siendo alcista.
Su explicación excedió la dinámica de oferta y demanda de cada commodity. El especialista habló de una pérdida de confianza relativa en las monedas como consecuencia de los déficits fiscales y el endeudamiento de los gobiernos. “Creo que hay una crisis de monedas. La gente y los inversores a nivel global ya no confían tanto en las monedas”, sostuvo. En ese contexto, señaló que los activos reales pueden funcionar como una forma de protección.
Argentina: del desacople a una mayor integración con los mercados globales
Al trasladar el análisis a la Argentina, Juan Martín Yanzón destacó un cambio que, a su entender, resulta relevante para interpretar el comportamiento de los activos locales: una mayor integración con la dinámica financiera internacional. “Argentina, en los últimos 24 meses, empezó a acoplarse, en cierta medida, al mundo y a la dinámica de los mercados mundiales”, explicó. Según Yanzón, los problemas estructurales que atravesó el país durante años habían generado un comportamiento relativamente desacoplado del resto de los mercados, pero esa situación comenzó a modificarse. Por eso, sostuvo, las variaciones de las tasas internacionales, el nivel de aversión al riesgo y el comportamiento de los commodities tienen hoy una mayor incidencia sobre los activos argentinos.
A ese factor externo se suma, según su análisis, la proximidad del proceso electoral de 2027. Yanzón señaló que los mercados comienzan a incorporar progresivamente escenarios políticos diferentes y que esa información puede observarse en la evolución de distintos activos. El especialista identificó comportamientos diferentes entre cuatro grandes segmentos: el tipo de cambio, los instrumentos en pesos, los activos denominados en dólares y las acciones.
Según su lectura, el tipo de cambio muestra una estabilidad poco habitual para la dinámica argentina de la última década, mientras que el mercado de pesos mantiene una volatilidad relativamente baja. En contraste, observa mayor movimiento en los activos denominados en dólares, que consideró más expuestos al proceso de integración con los mercados internacionales y a las novedades políticas.
En acciones, Yanzón identificó un comportamiento diferente: “El mundo de equity es el asset class con más potencial que tenés porque ha estado estable y está mirando hacia adelante”. Su lectura no implicó, aclaró, que la estabilidad fuera necesariamente sinónimo de menor riesgo. Por el contrario, propuso mirar también aquellos activos cuyos precios ya hayan sufrido correcciones. Desde esa perspectiva, consideró que los activos más castigados pueden ofrecer una relación diferente entre riesgo y potencial de recuperación.
Renta fija estadounidense: atractivo en los tramos cortos
Desde una perspectiva de posicionamiento de cartera, Paula Gándara distinguió entre los diferentes segmentos de la curva de tasas estadounidense. Planteó que la parte larga de la curva incorpora numerosos factores: riesgo geopolítico, necesidades de financiamiento de las empresas, déficit fiscal estadounidense y expectativas sobre la evolución de la inflación. Por ese motivo, señaló que su enfoque allí es más cauteloso.
Su lectura cambia al analizar los vencimientos intermedios y cortos. “A estos niveles, entrar en renta fija por el carry que está dando nos parece bastante atractivo”, afirmó Gándara. En particular, destacó instrumentos con vencimientos de entre cinco y siete años como una alternativa que, desde su perspectiva, ofrece un nivel de rendimiento atractivo frente a la posibilidad de que las tasas no suban mucho más. La lógica detrás de esta posición es que los rendimientos actuales ya reflejarían una parte importante de los riesgos existentes.
El debate sobre el S&P 500 y el peso de las tecnológicas
La conversación pasó luego de la renta fija a las acciones estadounidenses y, en particular, al S&P 500. Gándara señaló que la fuerte ponderación de las grandes compañías tecnológicas convierte al índice en una exposición importante a ese sector. En un escenario de fuertes inversiones en inteligencia artificial, el mercado debe evaluar no solo las ganancias actuales de esas compañías, sino también la capacidad de esas inversiones para generar retornos futuros. “Las ganancias iban a ser muy importantes, pero, sin embargo, el mercado las iba a castigar por esta inversión en CAPEX a futuro”, explicó. Como alternativa para reducir la concentración en las grandes compañías tecnológicas, Gándara mencionó el RSP, un ETF que replica el S&P 500 con igual ponderación entre sus componentes, en lugar de ponderarlos por capitalización bursátil. La especialista sostuvo que esta estrategia permite ampliar la exposición hacia otros sectores de la economía estadounidense y acompañar lo que denominó broadening trade: un proceso en el cual la suba del mercado deja de depender exclusivamente de las grandes tecnológicas y comienza a extenderse hacia otros sectores. Según Gándara, esa dinámica ya había comenzado a observarse y podía continuar.
En cuanto a los ETF sectoriales, también señaló el XLE, vinculado al sector energético, como una de las alternativas que está siguiendo. La elección, explicó, responde tanto al escenario energético como al contexto geopolítico.
Argentina: protección frente a inflación y devaluación
Al abordar las herramientas locales, Gándara señaló que el proceso electoral es uno de los principales factores de riesgo que deben considerar los inversores. A su juicio, la situación macroeconómica argentina presenta diferencias importantes respecto de años anteriores, en particular por la posición del Banco Central y la acumulación de reservas. Sin embargo, sostuvo que eso no implica que el mercado sea inmune a un cambio de expectativas políticas. Su escenario de análisis contempló diferentes resultados electorales y su impacto sobre las expectativas de continuidad del programa económico. “El riesgo de la bipolaridad está, para mí, ahí”, afirmó.
A partir de esa lectura, Gándara planteó dos objetivos para la cartera local: protección frente a una eventual devaluación y protección frente a la inflación. Entre los instrumentos que mencionó se encuentran los bonos dollar linked y los bonos ajustados por CER, especialmente en plazos cortos. Sobre estos últimos, destacó que pueden ofrecer tasas reales atractivas si el escenario de inflación descendente se mantiene. En el caso de los dollar linked, explicó que pueden funcionar como cobertura ante una suba del tipo de cambio oficial, mientras que los instrumentos CER permiten mantener exposición a la evolución de los precios.
Crédito: la moneda de la deuda debe coincidir con la moneda de los ingresos
El panel también abordó cómo decidir en qué moneda tomar financiamiento. Zuchovicki planteó una regla básica: “Cualquier crédito que tomes, tomalo en la misma moneda en la cual generás tu facturación”. El moderador explicó que tomar deuda en una moneda diferente de aquella en la que se generan los ingresos introduce un riesgo cambiario que puede transformar una tasa aparentemente atractiva en un costo mucho mayor. Zuchovicki enfatizó que el contexto argentino ofrece además una situación particular: tasas en dólares relativamente bajas frente al costo que pueden encontrar empresas argentinas en otros mercados. Por ese motivo, sostuvo que una empresa con ingresos dolarizados podría evaluar financiamiento en dólares a mediano y largo plazo, preferentemente a tasa fija. “Si tenés un negocio dolarizado, sería muy recomendable tomar tasas a mediano y largo plazo”, afirmó. Y agregó: “Tratar de tomarlo a tasas fijas, no tan variables”. El argumento es que un escenario de mayor incertidumbre electoral podría provocar una suba de las tasas en pesos, mientras que una deuda a tasa fija en dólares tendría una estructura de costo más previsible.
Futuros de dólar: una herramienta de cobertura para empresas
Yanzón agregó otra herramienta destinada, fundamentalmente, a quienes tienen una exposición comercial al tipo de cambio: los contratos de futuros de dólar. Explicó que estos instrumentos permiten fijar de antemano un precio de referencia para una operación futura y, de esa manera, reducir la incertidumbre asociada a una variación del tipo de cambio. “Estos contratos han quedado significativamente baratos para una cobertura, siempre que sea con un fin comercial”, afirmó.
La mora crediticia
La discusión sobre el crédito llevó a otro de los temas relevantes del panel: la mora asociada a préstamos otorgados a tasas elevadas durante un período de inflación mucho más alta. Yanzón sostuvo que la tasa de un crédito debe evaluarse en relación con la inflación esperada. Cuando la inflación cae con rapidez y los créditos permanecen a tasas nominales muy elevadas, el costo real del financiamiento puede aumentar de manera considerable. “Gran parte del problema de mora que tuviste con los pesos es que quedaron créditos otorgados a tasas muy altas con inflación bajando”, explicó. El especialista sostuvo que ese problema se encuentra en proceso de depuración y destacó la diferencia entre las tasas reales extremadamente elevadas de períodos anteriores y las tasas actuales.
Acciones argentinas: Vaca Muerta
En alternativas de inversión locales, Gándara señaló que sería muy conservadora en pesos por la presión que podría existir sobre el tipo de cambio. En renta fija, mencionó los bonos cortos en dólares, como la O28 y la N29, por sus cupones elevados y una renta que considera interesante. En acciones, destacó especialmente las vinculadas con Vaca Muerta, bajo la premisa de que ningún gobierno tendría incentivos para alterar significativamente ese desarrollo. En ese marco, mencionó a YPF como una de las empresas que observa. “Somos muy optimistas con todo lo relacionado con el entorno de Vaca Muerta”, afirmó. Por otra parte, señaló que miraría con mayor cautela a los bancos, especialmente a los más pequeños.
Brasil, Europa y Asia: mercados con dinámicas diferentes
Ante una pregunta del público sobre acciones fuera de Estados Unidos, los panelistas analizaron Brasil, Europa y Asia. Para Parrondo, Brasil presenta una combinación de factores que puede resultar relevante: tasas de interés elevadas, exposición a commodities y potencial de crecimiento del mercado accionario si las condiciones monetarias y fiscales permiten una reducción de las tasas. Gándara coincidió en destacar a Brasil dentro de América Latina y señaló, además, su exposición tanto a commodities como a determinados segmentos tecnológicos.
Respecto de Europa, Parrondo sostuvo que se trata de una economía con bajo crecimiento y señaló una excepción: el sector de defensa. A su juicio, el aumento del gasto europeo en defensa podría sostener el desempeño de las empresas vinculadas con esa actividad. “Los sectores de defensa en Europa están, desde hace un año, performando muy bien y, para mí, lo van a continuar haciendo”, afirmó.
Sobre Asia, Parrondo fue más prudente. Mencionó los desafíos que enfrenta China, entre ellos la debilidad del sector inmobiliario y las dificultades para sostener el ritmo de crecimiento. También señaló que la estrategia china de aumentar las exportaciones puede encontrar mayores obstáculos en un contexto internacional más competitivo.
Finalmente, un mensaje compartido por todos los integrantes del panel fue que no hay que buscar una única respuesta para todos los inversores, sino relacionar cada instrumento con el escenario que se quiere cubrir, la moneda en la que se generan los ingresos, el horizonte temporal y el nivel de riesgo que cada inversor está dispuesto a asumir.
Escuchá el panel completo acá:
Fuente/Copyright: IAE Business School
