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Dólar: privados afirman que el blue y los financieros “están caros”

El tipo de cambio oficial se mantiene 18% apreciado respecto del promedio histórico, que en enero equivalió a $185. Advierten que la corrección no se puede llevar a cabo por un salto devaluatorio.
Publicada 24 de febrero

Hasta no hace mucho tiempo los economistas coincidían en que el Gobierno contaba con cierto margen de maniobra para usar al tipo de cambio como ancla antiinflacionaria. Sobre todo durante 2020 y gran parte de 2021 trató de contrapesar la suba de los precios internos retrasando el dólar. Pero el uso de ese recurso se agotó, y el Banco Central ahora apura el paso devaluatorio. Según estimaciones del IAE, la escuela de negocios de la Universidad Austral, para lograr el punto de equilibrio nuevamente Miguel Pesce debería llevar el oficial a $185.

Se trata del Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM) con el que el BCRA mide los precios relativos de la economía argentina respecto de los doce principales socios comerciales. El indicador sirve, para determinar si el país está “barato” o “caro” respecto de aquellos con los comercia.

Durante gran parte de 2020 el tipo de cambio oficial se ubicó por encima del TCRM promedio histórico de modo que eso le dejaba espacio al equipo económico para ir retrasando el dólar y evitar, así, el traspaso a la inflación por los precios de bienes e insumos importados. El 80% de las importaciones son insumos, equipos y repuestos.

En ese sentido, Martín Calveira, economista del IAE, señaló a Ámbito que los dólares paralelos “están caros para una economía como la argentina que genera saldos exportables”. La calificación viene a cuenta de que el blue se ubica en $210 y el Contado con Liquidación (CCL) en $202, que son valores que la economía no necesita para ser competitiva respecto de los países con los cuales comercia.

“Lo que hacemos es una estimación propia en base a una fecha de corte en enero y decimos que el tipo de cambio minorista debería estar, dependiendo de la evolución de la inflación, en $185”, señaló Calveira.

El economista planteó que Argentina hoy tiene un dólar oficial que está apreciado en un 18% en relación al promedio histórico desde 1959, con la salvedad de que sobre todo en los últimos dos años la economía cambió dramáticamente. Para gran parte de los economistas, el tipo de cambio real multilateral no tiene mayor relevancia porque solo dan importancia al precio que dice el mercado. Pero Calveira señaló que “usamos el tipo de cambio real para saber cuán costosa es una economía respecto de otra”.

Un dato a tener en cuenta es que a pesar de que en 2022 el titular del BCRA, Miguel Pesce, aceleró el ritmo de las mini devaluaciones del dólar oficial, para dar una señal al Fondo Monetario Internacional, el tipo de cambio se volvió a atrasar.

“En enero, el dólar se apreció 8,6% respecto del promedio del año pasado”, explicó Calveira quien sostuvo que “las micro devaluaciones del tipo de cambio real minorista no alcanzan a cubrir la inflación entre otras cosas”. Se estima que el BCRA trata de llevar el paso a un ritmo equivalente a 3,5%-3,8% contra un 3,9% de inflación el mes pasado. Tan solo se reduce el ritmo de apreciación del peso.

La lógica indicaría que para recomponer el equilibrio, el BCRA debería llevar el tipo de cambio oficial a valores cercanos a $185, lo que implicaría una corrección del orden del 80%. “No es posible. El consenso de los economistas es que en términos cambiarios hay que hacer algo gradual. Con esta inflación, la transmisión a precio se haría muy fuerte y en poco tiempo”, añadió el profesional de la Universidad Austral.

Un dato que indica que el BCRA empezó a acelerar lo que se conoce como “crawling peg” es que en enero pasado la moneda argentina se depreció 1,1% con relación al valor que tenía en diciembre de 2021 en términos reales.

El IAE señala que “el aumento de la demanda de dólares en el mercado informal continúa generando una brecha cambiaria respecto a la cotización formal en torno al 90%”. “Esto se deriva principalmente de las tensiones políticas, la descoordinación del espacio político de gobierno y el nivel de incertidumbre respecto a las variables nominales de la economía, como la dinámica de precios de corto plazo”, advierte el informe.

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