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“No puede ser que los alumnos pasen si no aprobaron, el mensaje es que da lo mismo”

Paola Scarinci Delbosco. Nueva presidenta de la Academia Nacional de Educación
Publicada 27 de marzo

Doctora en Filosofía, investigadora en temas educativos y con más de 40 años de docencia, Paola Scarinci Delbosco fue designada como nueva presidenta de la Academia Nacional de Educación. A pesar de lo solemne de esa institución, Delbosco atiende a Clarín en un clima distendido.
- ¿Para qué sirve la Academia Nacional de Educación? - Es un espacio para pensar y repensar la educación. La educación no tiene que pensarse una sola vez, cambia con el contexto histórico, científico, cultural.
- En la Academia piensan y repiensan la educación y sacan algunos pronunciamientos. ¿Les hacen caso? ¿Alguien los escucha? - A ver, ¿qué cosa nos pone contentos? Cuando los medios se hacen eco de estas declaraciones.
Cuando están en consonancia con personas que ven el problema de una manera similar. Pensamos que, en el fondo, la sociedad está esperando que alguien diga: “Pare, por este lado no es la solución” o por el contrario, “Miren, por ese lado que quizás la solución se va a dar”.
- Uno de los últimos pronunciamos fue en contra del uso del lenguaje inclusivo. ¿No hay temas más importantes? - Por supuesto que hay. Nos hicimos eco de los expertos lingüistas que afirman que un lenguaje no se puede imponer. Todos los cambios del lenguaje acontecen de abajo para arriba, cuando la gente empieza a usarlos. La lengua depende del uso: todo procede del latín, pero nadie habla latín.
- ¿Cuál es el principal desafío de la educación argentina hoy? - Voy a usar una frase de Guillermo Jaim Etcheverry. “Ningún sistema educativo es mejor que sus docentes”. El punto donde se puede intervenir no es tanto la parte externa institucional, sino la formación docente.
- ¿Cómo estamos justamente en cuanto a la formación docente? - Bien, hay muchísimos institutos.
Más de 1.500. Algunos señalan que no se miden, no se eva lúan, pero no es solamente la inspección lo que mejora la calidad formativa de un instituto. Es algo más, hay que tener un acercamiento mucho más eficaz al trabajo que están haciendo. A mí me gusta el aula, soy más bien de abajo y me gusta el trabajo bien hecho y en el aula. Ahora, los que organizan deberían tener una visión mucho más concreta, no tan burocrática de la educación. El estímulo a la persona que enseña es personal.
- ¿Tendría que haber algún tipo de evaluación o examen al ingresar y egresar de la formación docente? - No lo sé, habría que verlo, yo estoy pensando en una cosa mucho más básica que es el acompañamiento personal. Si alguien entra al sistema educativo tiene que tener un mentor o mentora, si no hay una gran soledad. ¿Querés elevar el nivel de compromiso de las personas? Bueno, que no vayan solas, que no estén abandonadas o que no estén desperdigadas en la malla de un sistema burocrático, porque eso seca cualquier tipo de vocación. La impresión que tengo es que los controles y las eventuales evaluaciones construyen una malla externa, no algo personal cercano.
- ¿Para prestigiar la profesión docente y que más jóvenes la elijan no habría que pagar más? - Es verdad, pero no es suficiente. Es una condición necesaria pero no resolvería el problema. En esto, quizás sea bueno seguir lo que hizo Ecuador. Ellos tienen un examen final de secundaria, como también lo tienen Brasil, Cuba, Chile, Italia, Francia o Alemania. En Ecuador establecieron que sólo los primeros promedios de ese examen pueden ingresar a Medicina y los segundos a Educación e Ingeniería. Uno puede elegir Educación, pero si tiene menos de un determinado puntaje, no puede entrar. Necesitamos que nos paguen y que nos paguen bien, pero lo más fundamental y sustancial es que yo crea en lo que hago

Por la pandemia se flexibilizaron los criterios de promoción de los alumnos en muchas provincias. ¿Cuál es su visión? - Lo hicieron para no desanimar a los estudiantes, pero creo que las promociones automáticas no ayudan si no hay alguna medida compensatoria.
No puede ser que uno pase a nivel superior si no aprobó.
¿Cómo se hace para no frustrar y no producir abandono? Con apoyo, con clases extra.
- En muchas escuelas no tienen ese apoyo extra y promocionan igual.
- Así se está disminuyendo el nivel educativo. Punto. Lo que está sucediendo es que los conocimientos que se consideran necesarios, para no producir abandono no se enseñan.
El resultado es que hoy los chicos están menos preparados y el mensaje es: da lo mismo. El chico rápidamente aprende que aprender no es tan importante.
- ¿Hay manipulación ideológica en las escuelas? - Es posible, es una gran tentación tomar chicos frescos que todavía no saben las cosas. Supongo que produce una sensación extraordinaria de poder. Puede existir esa especie de fantasía de que agarrás a la gente en blanco, le ponés las ideas que vos creés que son correctas y obtenés como resultado que tu idea se expanda.
Pero el respeto hacia el chico y la chica es que reciba una visión del mundo lo menos distorsionada posible. Con lo cual, tenemos que abrirles el horizonte, no cerrárselo.
Lo ideológico, como dice la palabra, se cierra alrededor de una idea. Una idea no es necesariamente una verdad.
En los países totalitarios eso es un hecho y se hace.
- ¿Y en Argentina? - En Argentina algunos creen que es mejor que los chicos piensen de la manera en que ellos creer que tienen que pensar. Pero no es una política de Estado declarada.

Señas particulares

Italiana y con una extensa trayectoria

Nacida en Italia, donde vivió hasta los 18 años, Paola Scarinci de Delbosco es doctora en Filosofía por la facultad de Filosofía y Letras de la Universitá degli Studi ‘La Sapienza’ di Roma, profesora de Enseñanza Secundaria, Normal y Especial en Filosofía por la Universidad Católica Argentina y, desde 1996, profesora en el IAE Business School.
Es autora de numerosos libros y trabajos de investigación.
Recibió varios premios.
Habla italiano, español, francés, inglés, alemán, griego y latín.