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El rumbo es correcto pero faltan ajustes

Con el objetivo de seguir la coyuntura nacional haremos previamente un breve repaso del contexto internacional.
Publicado jueves 8 de enero

El mundo en su conjunto creció este año 3,2% y bajará la tasa a 3% en el 2026. Estados Unidos sostiene un crecimiento moderado y la Reserva Federal ha reducido la tasa a 3,5-3,75%. Europa está en la zona de 1,2% para el año entrante y el Banco Central Europeo también redujo la tasa de interés de referencia de 3 a 2%. China crece al 5% y la India a un 6%. El comercio mundial se ha desacelerado en los últimos años, aumentó 2,4 % este año y se espera para 2026 una contracción al 0,5% asociada al nuevo régimen arancelario impulsado por Trump.

La gran mayoría de los países de la región ha crecido este año, pero a tasas bajas. La inflación en Latinoamérica presenta buenos índices y la desocupación promedio es de 6%. El PIB aumentó 2,5% este año y se estima 2,3% para el año próximo. Se está dando un protagonismo creciente de gobiernos de centro derecha que compensan la orientación de centro izquierda en muchas presidencias. Recientemente vimos el triunfo de Kast en Chile que se complementa con lo ocurrido en Ecuador, Bolivia, Argentina y es probable que en las futuras elecciones colombianas vuelva un gobierno de otra ideología.

En cuanto a Argentina, termina un año con un crecimiento estimado de 4%. El PBI creció 3,3% comparando el tercer trimestre de 2025 con el mismo de 2024. El aumento del tercer trimestre respecto al segundo fue de 0,3 % lo que evidencia el estancamiento de la economía. La industria en particular está en su conjunto por debajo de 2023, y casi todas las ramas evidencian contracción. El sector agropecuario muestra datos positivos, se espera una muy buena cosecha de trigo y más adelante un buen desempeño de la cosecha gruesa. La economía se desempeña a dos velocidades y los sectores perdedores deberían recuperar ritmo. Esto depende de la mayor productividad, del crecimiento del crédito y del aumento del salario real. Hace tiempo que no teníamos dos años de crecimiento seguidos y esta vez se conseguirá con un crecimiento estimado en la zona de 3% para 2026.

La cuestión fiscal sigue bajo control con buenos datos en noviembre. El frente monetario cambiario se ha modificado parcialmente con la decisión de indexar la banda superior con la inflación registrada dos meses antes. Algunas visiones sugerían una nueva banda superior por encima de la actual para evitar que el dólar esté siempre muy cerca de la banda superior. El objetivo del gobierno es disminuir la volatilidad del tipo de cambio y por eso se inclina por el régimen de bandas y no por una flotación sucia como quieren algunos. La banda inferior por otra parte ha perdido su sentido y quizás sería deseable que se elevara.

Además de la nueva banda superior la novedad de estos días es el compromiso del BCRA de acumular reservas comprando en el mercado (MULC) o por bloques. La decisión es comprar con alta frecuencia por debajo del 5% del total operado en el mercado para ir normalizando las reservas netas, que son negativas en USD 16.000 millones. El BCRA señaló un monto anual de USD 10.000 millones de compra, cifra que es inconsistente con la compra diaria estimada.

Por otra parte, el Tesoro puede comprar también. Lo ideal es que lo haga con pesos del superávit primario para pagar los intereses de la deuda que vence este año. En todo este proceso de compra habrá que tener presente la demanda de dinero que sabemos es fluctuante. En diciembre y enero crece y ya en febrero decae. Puede ocurrir que el Banco Central compre con sus pesos los dólares que acumuló el Central y en ese caso la transacción sería neutra. Hay que tener en cuenta que los dólares comprados son para acumular reservas, lo cual constituye una suerte de seguro, o para pagar deudas como en 2024.

¿Cómo afecta a la inflación el nuevo régimen de compras y el de las bandas? El proceso de desinflación sigue su curso. Puede ser que esto sea ahora un objetivo compartido con la meta de reducir el riesgo país, estrechamente relacionado con el proceso de acumulación de Reservas. Se estima una tasa de inflación de 25% para el año que viene, lo cual supera la estimación previa de 20%. Habrá que monitorear el impacto de la eventual suba del tipo de cambio en los precios, aunque esto desde abril no ha sido un tema. El tipo de cambio real estuvo creciendo desde el acuerdo con el Fondo. Los procesos de desinflación en la región han sido largos, varios de una década antes de llegar a inflación internacional. Es el caso de Chile, Uruguay o Perú, por citar algunos ejemplos.

El objetivo central del gobierno, a la par que sigue la estabilización, es el crecimiento con empleo. En este bienio se ha reducido la ocupación tanto para el sector registrado como el informal y el sector público. La micro debe estar más en el radar, aunque es sabido que el gobierno está más centrado en la macro y en las finanzas. La política industrial no prebendaria es necesaria para sostener a sectores-empresas con potencial de competitividad. Asistimos a un proceso de reconfiguración productiva que tendrá costos. Las empresas piden “cancha nivelada” aspirando a menor presión tributaria y a la reforma laboral. Estas dos reformas no darán por sí mismas crecimiento del empleo, pero si bases sólidas para la inversión. El proceso de reconfiguración afecta más a los conurbanos con presencia de industria, construcción y comercio. En el tercer año de gestión todas las últimas presidencias enfrentan crisis, pero en este caso pareciera que será un año promisorio para la economía.

Fuente/Copyright: Eduardo Fracchia