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Inteligencia artificial: el valor diferencial estará en quienes sepan hacer mejores preguntas

En una entrevista realizada por Agrositio, Juan Pablo Cosentino, profesor de IAE Business School, reflexionó sobre el impacto de la inteligencia artificial en las organizaciones y sostuvo que el verdadero diferencial no estará en el acceso a las herramientas, sino en la capacidad de formular mejores preguntas, interpretar contextos complejos y utilizar la tecnología para potenciar las capacidades humanas.
Publicado Thursday 25 de June

La expansión de la inteligencia artificial generativa está transformando la forma en que las personas trabajan, aprenden y toman decisiones. Sin embargo, para Juan Pablo Cosentino, profesor de IAE Business School, el desafío principal no pasa por adoptar nuevas herramientas, sino por desarrollar las capacidades necesarias para utilizarlas con criterio.

Durante una entrevista con Agrositio, Cosentino explicó que su acercamiento a la inteligencia artificial surgió desde el análisis de datos y la investigación académica. Desde esa experiencia, sostiene que muchas organizaciones suelen concentrarse en la tecnología sin prestar suficiente atención a las condiciones que permiten que esa tecnología genere valor.

“Muchas veces nos preocupamos más por el auto que por el combustible”, señaló, al explicar que la incorporación de herramientas de inteligencia artificial requiere previamente comprender los datos, los procesos y las necesidades que se buscan resolver.

Comprender las capacidades de cada herramienta

Cosentino recordó que comenzó utilizando ChatGPT para entender el funcionamiento de la inteligencia artificial generativa y, con el tiempo, incorporó otras plataformas especializadas para distintos objetivos.

Esa experiencia le permitió comprobar que no existe una única solución para todos los problemas. Algunas herramientas resultan especialmente útiles para procesos creativos, mientras que otras ofrecen mejores capacidades para la investigación, el análisis de información o la búsqueda de fuentes especializadas. Por eso, considera que la adopción tecnológica debe partir de una comprensión clara de las fortalezas y limitaciones de cada herramienta antes de integrarla en los procesos de trabajo.

Más allá de la eficiencia

Uno de los principales riesgos que identifica es que la inteligencia artificial sea utilizada exclusivamente como una herramienta para reducir costos y reemplazar tareas humanas. Según explicó, existe una fuerte tendencia a pensar la tecnología únicamente desde la eficiencia, con el objetivo de sustituir trabajo humano por licencias y sistemas automatizados. A este fenómeno lo definió como una forma de “neo-taylorismo digital”, donde las personas son consideradas solamente como recursos dentro de un proceso productivo.

Frente a esa visión, propone entender la eficiencia como un medio y no como un fin. “La eficiencia tiene que ser un escalón para crear cosas mejores y nuevas”, afirmó. En su opinión, el verdadero potencial de la inteligencia artificial está en abrir oportunidades, generar nuevos espacios de creación de valor y ampliar las capacidades de las personas.

El valor de lo humano en contextos complejos

Aunque reconoce los avances acelerados de estas tecnologías, Cosentino considera que existen aspectos del trabajo humano que continúan siendo difíciles de replicar. Las organizaciones operan en escenarios complejos donde muchas decisiones deben tomarse en contextos ambiguos, con información incompleta y múltiples variables en juego.
En esos casos, sostiene que las personas mantienen una ventaja significativa gracias a su capacidad de interpretar situaciones, evaluar consecuencias y ejercer criterio. Por eso, entiende que el futuro estará marcado menos por la sustitución del trabajo humano y más por nuevas formas de colaboración entre personas y tecnología.

El desafío de hacer mejores preguntas

Para Cosentino, uno de los desafíos más importantes de los próximos años será desarrollar la capacidad de interactuar críticamente con la inteligencia artificial. En un contexto donde una parte creciente de la información disponible ya es generada por sistemas de IA, advierte sobre el riesgo de la homogeneización del conocimiento. Frente a ese escenario, la diferencia estará en quienes sean capaces de cuestionar, desafiar ideas, aportar contexto y explorar perspectivas nuevas.

Desde esta mirada, la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta extraordinaria para potenciar el aprendizaje, la innovación y la toma de decisiones. Pero su impacto dependerá menos de la tecnología en sí misma y más de la calidad de las preguntas que las personas sean capaces de formular.

Fuente/Copyright: Juan Pablo Cosentino - Agrositio