Hacia 2035, cerca de seis millones de pymes en Estados Unidos cambiarán de manos porque sus dueños se jubilan, según McKinsey, muchas sin sucesor definido. Al mismo tiempo, cada vez más profesionales capaces quieren liderar una empresa sin fundarla desde cero. Entre esas dos necesidades existe un modelo con cuatro décadas de historia: el search fund.
Tres actores, una sola ecuación
Un search fund es un vehículo mediante el cual uno o dos emprendedores —los searchers— recaudan capital de un grupo de inversores para buscar, adquirir y liderar una única pyme rentable. A diferencia de un fondo de private equity, que diversifica en un portafolio de empresas, aquí todo se concentra en una sola compañía.
El origen se remonta a 1984, cuando el profesor de Stanford Irv Grousbeck impulsó el primer search fund junto a su alumno Jim Southern, quien devolvió a sus inversores veinticinco veces el capital una década después, dándole legitimidad al modelo.
El modelo funciona porque alinea a tres actores con intereses distintos pero complementarios:
- El searcher: perfil de posgrado en negocios, con paso por consultoría, banca de inversión o private equity, que elige liderar y dar continuidad a un negocio atractivo y con potencial, antes que arrancar desde cero. El search fund le ofrece un camino estructurado hacia el rol de CEO y accionista de una empresa consolidada.
- Los inversores: individuos o fondos que aportan capital, mentoría y gobernanza activa, acompañando al searcher desde la búsqueda hasta la gestión de la empresa. Es un perfil distinto tanto del inversor de private equity tradicional, más distante de la operación diaria, como del propio emprendedor: apuesta por una persona y un proceso, no por una idea ya validada.
- La empresa objetivo: pymes rentables, con EBITDA de entre 1 y 5 millones de dólares, maduras y con flujos de caja predecibles: demasiado pequeñas para el private equity tradicional y demasiado consolidadas para el venture capital. En muchos casos, negocios familiares cuyo fundador está en edad de jubilarse sin sucesión definida.
Cómo funciona: dos apuestas, no una
La estructura tiene dos etapas que reducen el riesgo para todas las partes. En la fase de búsqueda, un grupo reducido de inversores financia entre 18 y 24 meses de sueldo, viajes y due diligence del searcher, sin comprometerse a nada más: funciona como una entrevista de trabajo extendida. Si aparece la empresa correcta, se abre la fase de adquisición, donde esos mismos inversores —y a veces otros nuevos— deciden si financian la compra. El searcher no pone capital propio, pero accede a entre el 20% y el 30% de las acciones mediante vesting: sin deuda personal, pero con el incentivo de un dueño.
Una vez cerrada la operación, el searcher asume como CEO —muchas veces por primera vez— durante 5 a 7 años, acompañado por un consejo activo. Ahí ocurre la verdadera creación de valor: más del 90% de las empresas adquiridas atraviesa algún evento crítico en sus primeros tres años, y la capacidad del líder para atravesarlos define buena parte del resultado.
Los números que explican el interés
El Search Fund Study 2026 de Stanford, sobre 862 fondos formados en Estados Unidos y Canadá desde 1984, reporta una TIR agregada de 33,9% y un retorno de 4,75 veces el capital invertido, con llamativa consistencia a lo largo de cuatro décadas. Cerca de seis de cada diez searchers logran concretar una adquisición, en menos de dos años en promedio.
Conviene leer estos números con matices: son retornos agregados, elevados por un puñado de salidas muy exitosas, y alrededor de una cuarta parte de las empresas adquiridas termina en pérdida. Aun así, esa dispersión es menor que la del venture capital —donde son muchas las apuestas que no rinden nada— y no necesariamente peor que la del private equity: sigue siendo un riesgo concentrado con un retorno ajustado al riesgo muy competitivo.
Un modelo que ya no es solo de Stanford
Lo que empezó como una idea de un profesor y su alumno hoy es un ecosistema global: el último estudio de IESE identificó 320 search funds activos en 40 países, con un récord de 59 nuevos fondos en un solo año. La demanda sigue superando la oferta: hay más searchers que pymes listas para vender.
Argentina también empieza a ser parte de esta historia
Ventus Capital Partners, con oficinas en Buenos Aires y Washington D.C., es el primer fondo global de search funds creado en el país. Lo lideran Horacio Reyser —ex Senior Partner de Southern Cross— y Matías Tavella —ex Vicepresidente Global de Finanzas de Anheuser-Busch InBev—, junto con Ana Callero, a cargo de Investor Relations y graduada del IAE. Desde septiembre de 2025, cuando cerró su primer fondo, Ventus comprometió capital en 28 search funds en 13 países, con adquisiciones ya concretadas en Reino Unido, Australia y España.
“El search fund combina tres cosas que rara vez aparecen juntas: emprendimiento, liderazgo y continuidad empresarial. Permite que empresas exitosas sigan creciendo mientras una nueva generación de líderes asume el desafío de conducirlas.”
Ana Callero, Investor Relations en Ventus Capital Partners, graduada del IAE Business School
Tres preguntas, según quién seas
- Si sos un profesional con ambición de liderar y poca vocación por construir desde cero, ¿pensaste en comprar una empresa en lugar de fundarla?
- Si sos inversor, ¿conocés ya esta clase de activo, con su combinación particular de riesgo concentrado y retorno ajustado al riesgo?
- Si tu familia tiene una empresa sin sucesor claro, ¿sabías que existe un comprador dispuesto a preservar lo que construyeron y a darle continuidad?
Fuentes: Stanford Graduate School of Business (2026 Search Fund Study); IESE Business School (International Search Funds – 2024); McKinsey Institute for Economic Mobility (The Great Ownership Transfer, febrero de 2026). Información sobre Ventus Capital Partners provista por la firma.
Fuente/Copyright: Virginia Sarria - IAE Business School
