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En el medio del río

La economía continúa mostrando una dinámica conocida, con inflación todavía elevada, crecimiento heterogéneo y fuerte dispersión sectorial.
Publicado Wednesday 15 de July

La extensión de la guerra en Medio Oriente acelera la mejora en organismos internacionales para manejar el programa financiero.

Todo esto ocurre en un escenario donde el shock de precios internacionales, sumado a la decisión de retomar la agenda tarifaria después de las elecciones, mantuvo la inflación alta (3,4% mensual en marzo y 2,6% en abril), mientras la economía se mantiene estancada (en febrero, la actividad se ubicó 2,6% por debajo de igual mes de un año atrás).

En el frente externo, por un lado, la disparada en el precio del petróleo mejora —y no poco— las proyecciones. La economía continúa transitando un sendero relativamente favorable, aunque todavía enfrenta importantes desafíos coyunturales y estructurales. El escenario actual está lejos de una crisis macroeconómica, pero aún no logra consolidar un modelo de crecimiento sólido y sostenible.

En el plano internacional, varios factores siguen incidiendo sobre la coyuntura local. El precio del petróleo continúa elevado, lo que beneficia a las exportaciones energéticas argentinas. A su vez, la Reserva Federal mantiene una política monetaria restrictiva y no parece dispuesta a reducir significativamente las tasas de interés, una variable clave para los flujos de capital hacia los países emergentes. También debe seguirse de cerca la creciente competitividad manufacturera de China, que impacta sobre el comercio global mediante precios muy bajos, muchas veces asociados a subsidios estatales.

Al mismo tiempo, la moderación del conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos contribuyó a reducir la volatilidad financiera internacional. Las materias primas agrícolas mantienen precios relativamente favorables, aunque lejos todavía de niveles excepcionales. En el plano político, las elecciones legislativas estadounidenses podrían debilitar a Trump y generar un escenario menos favorable para Argentina, dada la importancia del apoyo republicano para el gobierno actual. En la región, la disputa entre Lula y el espacio de Bolsonaro también merece atención porque un eventual triunfo de la centroderecha en Brasil podría modificar el vínculo entre Estados Unidos y Brasil y reducir parcialmente la centralidad política que hoy tiene Argentina.

En el frente doméstico, la economía continúa mostrando una dinámica conocida, con inflación todavía elevada, crecimiento heterogéneo y fuerte dispersión sectorial. El proceso de desinflación se desaceleró a pesar del buen dato de abril y la actividad económica presenta señales mixtas. La política monetaria enfrenta además un equilibrio delicado. Endurecerla podría ayudar a moderar la inflación, pero también afectaría el nivel de actividad.

El REM proyecta una economía creciendo cerca del 3% anual hacia 2027 y 2028. El empleo total permanece prácticamente estancado, aunque la tasa de desempleo todavía se mantiene en niveles moderados. En materia fiscal tampoco parecen cambios sustanciales. Continúan los reclamos por mayor gasto público en un contexto de caída sostenida de la recaudación tributaria y no existe margen para una baja significativa de impuestos porque el superávit primario sigue siendo el fundamento del programa económico.

En este contexto, la promesa de eliminar retenciones parece responder más a necesidades electorales que a una posibilidad inmediata. Al mismo tiempo, avanzar con mayores recortes de gasto también podría afectar el nivel de actividad. El FMI insiste en ampliar la base tributaria y reformar el monotributo, aunque esas medidas no parecen políticamente viables en el corto plazo.

En el sector externo, el panorama luce relativamente más favorable. La buena cosecha agrícola y el fuerte superávit comercial constituyen uno de los principales pilares de estabilidad del año. Sin embargo, todavía no ingresan con fuerza los dólares asociados al RIGI y la inversión extranjera directa continúa siendo baja. El tipo de cambio permanece estable, un factor central desde el punto de vista político y electoral. El REM proyecta un dólar cercano a los $1.700 hacia fin de año.

En el plano financiero, el oficialismo sigue mostrando capacidad de gestión. El frente financiero de 2026 aparece relativamente ordenado, aunque 2027 presenta un perfil de vencimientos mucho más exigente.

Finalmente, uno de los mayores desafíos sigue siendo la reconfiguración productiva de la economía. Existe el riesgo de avanzar hacia un modelo excesivamente concentrado en recursos naturales. Como señalan diversos especialistas, Argentina todavía exporta muy poco en relación con su potencial: mientras países como Australia o Canadá exportan alrededor de 7.000 dólares per cápita en recursos naturales, Argentina apenas supera los 1.000. El próximo año estará condicionado por la dinámica electoral y ofrecerá poco margen para reformas profundas.

Si el gobierno logra consolidar políticamente su posición, quedará pendiente una agenda orientada a fortalecer el modelo económico, mejorar la productividad y avanzar en transformaciones estructurales de largo plazo.

Fuente/Copyright: Revista Fortuna - Eduardo Fracchia