En un contexto marcado por cambios geopolíticos, nuevas configuraciones de las cadenas globales de valor y una creciente competencia por mercados, tecnología y recursos estratégicos, ENNOVA LEAD realizó su tercer plenario de 2026.
ENNOVA LEAD es una red de presidentes y CEOs de empresas de América Latina orientada al aprendizaje entre pares, con la guía de la Cátedra de Liderazgo Empresarial de IAE Business School. El espacio busca promover la reflexión estratégica y el intercambio de experiencias frente a los desafíos que plantea un entorno de transformación constante.
La apertura estuvo a cargo de Fernando Fragueiro, director de ENNOVA LEAD y de la Cátedra de Liderazgo Estratégico, quien presentó el Radar de Agilidad Estratégica para el CEO, una herramienta de autodiagnóstico orientada a pensar el liderazgo en escenarios de multidisrupción.
El modelo propone cinco dimensiones: Propósito y Visión, para alinear prioridades y una perspectiva de futuro; Visualizar tendencias, para anticipar señales y transformaciones del entorno; Identificar oportunidades, convirtiendo esas señales en nuevas alternativas de crecimiento; Transformar, renovando estructuras, talento y capacidades; y Ejecutar, tomando decisiones y aprendiendo con velocidad y foco.
China y la transformación del escenario global
Jorge Malena, especialista en asuntos asiáticos y política exterior china y director del Comité de Asuntos Asiáticos del CARI, realizó un recorrido por la transformación económica de China durante las últimas décadas y su creciente protagonismo internacional. Su exposición abordó el proceso de reforma y apertura iniciado a fines de la década de 1970, que produjo una profunda transformación económica y una progresiva integración de China al comercio y las inversiones internacionales.
Malena analizó también la evolución de la estrategia internacional del país y la ampliación de su presencia en distintos ámbitos de la economía global. En ese marco, dedicó especial atención a América Latina, donde la relación con China se ha expandido desde el intercambio comercial hacia inversiones, financiamiento y programas de cooperación en diferentes áreas.
El análisis permitió poner en perspectiva el lugar que ocupa hoy China para las economías latinoamericanas y la importancia de comprender sus prioridades y su estrategia de largo plazo al momento de evaluar mercados, inversiones y oportunidades de desarrollo.
Estados Unidos vuelve a mirar hacia las Américas
Desde Estados Unidos participó de manera remota Christopher Hernández-Roy, Senior Fellow and Deputy Director del Americas Program del Center for Strategic and International Studies (CSIS), quien analizó el reposicionamiento de Estados Unidos y la renovada importancia estratégica del hemisferio occidental.
Uno de los ejes de su intervención fue el papel que vuelven a tener la proximidad geográfica, la seguridad económica y la resiliencia de las cadenas de suministro en las decisiones de gobiernos y empresas. América Latina aparece en ese escenario con oportunidades vinculadas a sectores como energía, alimentos, minerales críticos, productos farmacéuticos, infraestructura de datos y manufactura avanzada.
Hernández-Roy señaló que las transformaciones de los últimos años llevaron a gobiernos y compañías a reconsiderar cadenas de valor organizadas exclusivamente alrededor del costo e incorporar con mayor fuerza variables como resiliencia, seguridad y riesgo geopolítico. Esta tendencia vuelve a colocar a América Latina en una posición relevante dentro de la estrategia económica estadounidense.
En este escenario, el desafío pasa por transformar las ventajas de proximidad y complementariedad económica en relaciones de largo plazo capaces de generar inversión, infraestructura, desarrollo de capacidades e integración productiva.
Mercosur-Unión Europea: de la apertura comercial a la competitividad
El último bloque estuvo a cargo de Horacio Reyser, ex secretario de Relaciones Económicas Internacionales (2015-2019) y jefe negociador del Acuerdo Mercosur-Unión Europea, quien analizó las implicancias estratégicas del acuerdo y los desafíos que representa para las empresas.
Reyser repasó la evolución de una negociación iniciada en un contexto internacional muy diferente al actual. Desde entonces, la mayor competencia entre potencias, la búsqueda de seguridad energética y alimentaria, el desarrollo de tecnologías avanzadas y la necesidad de diversificar cadenas de suministro modificaron las prioridades de empresas y países.
Desde esa perspectiva, planteó que el acuerdo debe ser entendido como algo más amplio que una reducción de aranceles. La integración de dos grandes bloques abre posibilidades de acceso a mercados, inversión, tecnología y adopción de estándares internacionales, pero también plantea la necesidad de desarrollar las capacidades que permitan aprovechar esas oportunidades.
Uno de los conceptos centrales de su presentación fue considerar al acuerdo como una hoja de ruta para la competitividad. La apertura de mercados, señaló, no genera competitividad de manera automática: exige trabajar sobre infraestructura, logística, capital humano, financiamiento, productividad y capacidad de integración a cadenas internacionales de valor.
Para los CEOs y directorios, esto supone incorporar estas transformaciones a la agenda estratégica de las compañías: identificar qué decisiones deben comenzar a revisarse hoy frente a una Argentina y una región potencialmente más integradas al mundo y qué capacidades será necesario desarrollar para competir en ese escenario.
Una agenda global que se convierte en agenda empresarial
Las distintas perspectivas presentadas durante el tercer plenario convergieron en un mismo desafío: los cambios del escenario internacional ya forman parte de la agenda cotidiana de las empresas.
La evolución de China, la renovada atención de Estados Unidos sobre el continente, la reorganización de las cadenas de valor y nuevas instancias de integración comercial configuran un entorno en el que anticipar tendencias resulta cada vez más relevante para tomar decisiones.
En ese contexto, el encuentro propuso mirar la geopolítica y la economía internacional no como fenómenos alejados de la gestión empresarial, sino como variables que inciden sobre mercados, inversiones, proveedores, tecnología, talento y estrategias de crecimiento.
Así, el tercer plenario de ENNOVA LEAD volvió a poner en el centro una de las principales responsabilidades del liderazgo estratégico: interpretar las transformaciones del entorno, identificar oportunidades y preparar a las organizaciones para actuar frente a escenarios que continúan cambiando.
