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Inflación mundial sin precedente y una alta incertidumbre local

Así consta en la nueva edición del Informe Económico Mensual que elabora el Departamento de Economía del IAE Business School, escuela de negocios de la Universidad Austral.
Publicada 24 de mayo

En esta edición de abril del IEM, Juan José Llach, profesor emérito del IAE Business School, analiza el contexto económico internacional. Llach destaca que la noticia económica más saliente de las últimas semanas fue la inflación de los EEUU que, en marzo fue 1,2%, acelerándose respecto del 0,8% de febrero y llegando a tocar un 8,5% en los últimos 12 meses, el más alto desde 1981.

Él espera un nivel similar para los países emergentes y en desarrollo. En el área Euro también se aceleró, pero, como es usual, a un nivel menor cercano al 6%.

Sobre la evolución de la economía argentina, Llach agrega: “La gran novedad de la Argentina es el acuerdo logrado con el FMI. No es el final de nada sino el inicio de una negociación permanente, al menos trimestre a trimestre. En una mirada de mediano y largo plazo, la Argentina necesita acuerdos básicos que todavía no se avizoran. Seguimos jugando a las grietas y reacios a acordar. Por cierto, el distanciamiento del “albertismo” y el “cristinismo” podría dar lugar a acuerdos imprescindibles, pero no es seguro.

Y concluye: “Esta carencia de rumbo impide maximizar la calidad y cantidad de las inversiones en capital humano y en capital físico, para así crear todos los empleos productivos necesarios para erradicar la pobreza y reducir, más lentamente, la desigualdad. Dejando atrás el riesgoso baile en el Titanic, hay que buscar acuerdos como los que ayudaron a salir de parecidos atolladeros, en el siglo pasado, a España en los setenta, a Israel en los ochenta, a Chile en los noventa y, ya en el siglo XXI, a Sudáfrica en los 2000.

Por su parte, Eduardo Fracchia, director del área de economía del IAE, observa el panorama interno y la economía: “Transitamos un período largo de estanflación desde 2011, estamos confundidos sin poder salir de la rotonda hacia la autopista del crecimiento con estabilidad. El nivel de actividad actual está amesetado y se espera, de enero a diciembre 2022, un crecimiento cercano a 1%. Los precios crecen por inercia, p por el ruido político, entre otros factores”.

Asimismo, Fracchia sostiene que el cepo al dólar tranquiliza la inflación, al igual que la represión tarifaria y las amenazas a los distribuidores en las góndolas, pero es una inflación reprimida. “La inflación no está en un camino exponencial, hoy se ve la híper muy lejos pero si no hay cambios de fondo, se puede votar más cerca del 10% mensual. El dinero del bono a jubilados y otros actores que es de 1.000 millones de dólares tipo blue es poco relevante, pero contribuirá a la suba de precios. Por otra parte, supone la emisión de la tercera parte de lo acordado hace poco tiempo con el Fondo, es un aumento de base monetaria extraordinario”, cierra el director del área de economía.

Por otro lado, Juan Manuel Jauregui, Doctor en Economía (UCLA), analiza que la fuente del estancamiento argentino es el excesivo gasto público. “El excesivo gasto público genera alta presión tributaria y un excesivo endeudamiento. El excesivo endeudamiento genera riesgos que, sumados a la alta presión tributaria, disminuyen la inversión. La insuficiente inversión genera estancamiento, disminuyendo la recaudación, y aumentando el tamaño de la deuda en relación con el producto bruto. A su vez, el excesivo endeudamiento genera alto riesgo para los tenedores de deuda, por lo que el interés que el fisco debe pagar es altísimo, generando altos pagos de intereses y agravando el déficit fiscal. Como consecuencia, se financia el fisco con emisión monetaria, generando inflación”.

El profesor también comenta que la inflación genera distorsiones que aumentan el riesgo y disminuyen la inversión, agravando el estancamiento. Los intentos de frenar la inflación con controles de precios generan más distorsiones, aumentando ineficiencia y riesgo, afectando negativamente la inversión, y agravando el estancamiento. Debido a la suma de riesgos, la inversión es baja y los ahorristas buscan invertir en el exterior o en divisas, aumentando la presión devaluatoria.

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