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Carolina Dams: “A las empresas les cuesta cubrir puestos de trabajo”

Es contadora pública formada en la Universidad de Belgrano (UB), completó un MBA en la London Business School del Reino Unido y realizó su doctorado en Dirección de Empresas por el IAE Business School, donde hoy se desempeña como decana y docente; fundó y dirigió consultoras y aceleradoras de startups
Publicado 19 de septiembre
Por Esteban Lafuente | LA NACION

El escenario macroeconómico claramente muestra grandes desafíos, sobre todo por una necesidad de resolver cuestiones de fondo que tienen que ver con las cuentas públicas”, afirma Carolina Dams, decana del IAE Business School de la Universidad Austral.

Especialista en temas de gestión de negocios y política de empresas, advierte sobre el impacto de la inestabilidad en variables claves, como la aceleración en la suba de precios o la brecha cambiaria, sobre las decisiones de inversión y la posibilidad de creación de empleo.

Dirigir compañías en este contexto presenta enormes desafíos por el nivel de inflación, la falta de claridad respecto de la evolución del tipo de cambio y de los distintos tipos de cambio, con todas las complicaciones que eso genera. Hay una falta de claridad respecto del futuro y toda la incertidumbre generada por el contexto macro, que es producto de muchos años de no resolver cuestiones de fondo”, dice la contadora, que completó su MBA en la London Business School del Reino Unido y es inversora de la aceleradora NXTP.

“También sabemos que esas cuestiones de fondo son complejas de resolver y requieren consensos de los distintos actores de la sociedad; son cuestiones que deberían poder ponerse sobre la mesa y ser discutidas para que se llegue a los acuerdos necesarios y para poder generar los cambios que el país necesita. La perspectiva de mediano plazo es incierta, pero claramente la esperanza está en que, como país, nos debemos ese desafío”, agrega la especialista, quien enfatiza en la necesidad de que más mujeres se sumen a roles de liderazgo en el sector privado.

–Hablaba de falta de claridad, ¿en qué aspectos ve eso?

–En la necesidad de tener más claridad respecto de las reglas de juego. Eso es un factor crítico. Si nos ponemos a pensar en una decisión de inversión que tiene que hacer una empresa, es clave que haya estabilidad y que eso se puede lograr a través de consensos. Es una piedra fundamental para toda decisión. Eso requiere de una visión de país que permita entender el norte, hacia dónde se debe ir y cuáles son las condiciones para llegar a ese camino.

–¿Y cuáles son esas condiciones?

–Yo imagino un país que pueda competir a nivel internacional, apalancado en sus activos estratégicos. Se trata de ser un país apalancado en los sectores que hoy generan impacto en la economía, un país que piense en cómo potenciar esos sectores. Si pensamos en el agro, por ejemplo, se trata de ver cómo hacer que sea más competitivo todavía y pueda tener un mayor impacto. Si nos vamos a los sectores ligados a la tecnología, en los cuales la Argentina ha demostrado que puede jugar un rol importante, se trata de entender cuáles son las áreas en las que podemos seguir generando emprendedores o empresas que puedan brindar servicios al mundo de una manera competitiva, e impulsar o generar las medidas económicas para que surja este tipo de iniciativas.

–¿Qué falta para potenciar eso?

El financiamiento emprendedor se ha impulsado enormemente en muchos países y hay muchos casos de éxito, empezando por Israel y países como Nueva Zelanda. Lo que se ve es que invertir en proyectos innovadores de alto impacto genera externalidades en la economía que son súper importantes, como la generación de empleo, el aumento de las exportaciones, la generación de innovación a través de generar patentes. Por eso, fueron tan importantes programas que se lanzaron en su momento como el Fondce (Fondo Fiduciario Para el Desarrollo de Capital Emprendedor), en el cual el Estado convertía fondos de capital privado en capital emprendedor. Eso puede generar alto impacto, porque se genera un ciclo virtuoso donde, a mayor acceso a financiación, hay mayor cantidad de startups y una cultura emprendedora en el largo plazo. Son decisiones de largo plazo, y eso requiere de un acuerdo sobre políticas, porque ninguno de estos programas tiene un efecto de cortísimo plazo, sino que sus consecuencias se ven en períodos de tiempo de más de 10 o 20 años. Por eso, se requiere una visión de futuro y sentar las bases para que eso se pueda hacer realidad. Creo mucho en el emprendedor argentino y en su potencial, y creo que realmente tenemos que apoyar a ese ecosistema para que se sigan generando empresas.

–¿Por qué la Argentina tiene tantos casos de unicornios? ¿Qué lo explica?

–El emprendedurismo está en la cultura. Cuando uno estudia por qué algunas sociedades tienen mayor o menor cultura emprendedora, mucho tiene que ver con las raíces. Hay más posibilidades de que seas emprendedor si tus padres o tu familia lo fueron; hay algo que tiene que ver con lo cultural. En la Argentina hay muchas pymes y empresarios y, a su vez, el empresario argentino tiene que enfrentar tantos desafíos para hacer negocios, que realmente generamos una resiliencia y una capacidad de adaptación muy importante, que son características que ayudan mucho para ser exitosos en los proyectos. Es un poco de ADN y un poco de entrenamiento para la supervivencia, en contextos de inestabilidad que requieren flexibilidad y capacidad de adaptación. Y, después, creo que el nivel académico universitario argentino también es muy bueno; hay muchas capacidades que hemos desarrollado y eso ayuda. Creo que hay que apoyar a este esquema, para que los emprendedores puedan quedarse en el país y para que esas externalidades de las que hablaba antes se queden todo el tiempo posible en el país. Los mercados de América Latina, salvo el de Brasil, son chicos para el tipo de proyectos que requieren de economías de escala y mucha inversión. Eso es un gran potencial. Porque es pensar desde la Argentina hacia el mundo. Hay un recorrido que vimos por parte de muchos emprendimientos, como Mercado Libre, Globant y podría nombrar muchísimos más, de gente que creó proyectos innovadores y compiten en el mundo.

 

–¿Alcanza con impulsar ese segmento en un contexto económico como el actual en el país?

–Claramente, este es un punto en el que se puede trabajar, pero el impacto es de mediano y largo plazo. No es de cortísimo plazo y en el camino debe haber otras acciones que permitan incluir a personas que requieren de un upskilling para poder reinsertarse en el mercado laboral. No es que tengo un plan económico, pero hay que saber que el impacto de lo que tiene que ver con generar startups se construye en el tiempo, a través de décadas. Y la Argentina merece esa mirada para ir construyendo ese futuro y para ir generando, en el mientras tanto, capacidades para que haya una productividad inclusiva.

–¿Cuál es su visión sobre el tema de la capacitación y la formación de la fuerza laboral hoy en la Argentina?

–Hace poco hicimos en el IAE una encuesta entre empresarios. Y uno de los problemas que detectamos es la dificultad para conseguir talento. En una encuesta en el sector de las pequeñas y medianas empresas, el 74% de los empresarios dijo haber tenido dificultad para conseguir talento y cubrir algunos puestos, y eso tiene que ver con algunos tipos de tareas y con la falta de capacitación y formación. Y también hay dificultades para conseguir talento, porque hay profesionales que están trabajando en un mercado global. Hoy el mercado laboral se globalizó y uno podría estar trabajando desde cualquier lugar de Buenos Aires para el mundo. El mercado de talento profesional se complejizó también. Y hoy, atraer o retener talento está siendo un desafío enorme para todo tipo de organizaciones. Respecto del futuro, definitivamente en esa visión de país de largo plazo la educación juega un rol primordial, y es mucho lo que nos debemos para resolver estos temas de fondo. Y ni que hablar los efectos de la pandemia.

–¿Cuáles son las consecuencias más importantes?

–El impacto es distinto dependiendo del nivel educativo. En la educación universitaria y de posgrados, la reacción pudo ser bastante buena y creo que se pudo convertir la dinámica al formato virtual, para sostener bastante las clases; no se han generado en ese nivel retrasos en el dictado de programas. En los niveles educativos más iniciales, en el tiempo se verá el impacto, pero claramente habrá que estar atentos a medirlos, para ver si hubo retrasos que tengan impacto en el mediano y en el largo plazo.

–¿Cómo cambió el lugar de la mujer en el mundo laboral?

Ha ido tomando roles de liderazgo en la empresa y en el tiempo esto va a seguir creciendo. Es una tendencia que se ve en el mundo, y que tiene una razón de ser, porque la mujer entra en el mercado laboral y tiene características propias; hace un aporte que ayuda a potenciar a las organizaciones y a la sociedad. Nuestra forma de comunicar, de resolver conflictos, de tomar decisiones y de definir estrategias son, de alguna manera, diferentes y complementarias a las de los varones y, en realidad, creo que el trabajo de hombres y mujeres en equipo es la modalidad de liderazgo que vino para quedarse. Creo en la complementariedad del trabajo de hombres y mujeres, y es importante ayudar a revalorizar el aporte de la mujer, lograr que más mujeres vean que es un camino posible. Muchas veces creen que no tienen la capacidad de llegar a determinados lugares, y ver que es posible liderar y, a su vez, tener una familia es algo que yo asumí como responsabilidad. Hay un tema que está muy estudiado en la literatura de los emprendimientos, y se ha detectado que las mujeres tienen menos entrepreneurial self-efficacy, es decir, que no creen que tienen capacidades para poder hacer sus emprendimientos de alto impacto, y eso es algo que las inhibe de buscar hacer proyectos de alto impacto, de buscar capital. En esto, los role models [figuras inspiradoras] son muy importantes, y también el trabajo de mentorías. Por eso es tan importante que más mujeres lleguen a puestos de liderazgo.

–¿Sirven las políticas de cupo?

–En su momento fueron necesarias, porque no había evidencia real del aporte de la mujer. Hoy creo que no hay dudas de que las mujeres aportamos mucho a la empresa y a la sociedad, en general. Y, en realidad, en la visión de un empresario ese aporte es valorado. Por eso, no tendría tanto sentido hoy, que ya hay evidencia, establecer cuotas en algunas industrias y en algunas posiciones.

–¿Qué medidas considera necesarias para estimular la inversión en el país?

–El primer paso es, claramente, generar estabilidad macroeconómica, resolviendo las cuestiones de fondo que permitan controlar el nivel de inflación y su impacto en el tipo de cambio. Esto genera una baja de la incertidumbre. Para todo eso, lo que tiene que haber es claridad en las reglas de juego. Creo que el contexto de proximidad de las elecciones genera, a lo mejor, un plus de inestabilidad o inseguridad respecto de cuál va a ser el gobierno o el partido político que gobernará a partir del año que viene y, en definitiva, respecto de cómo abordará las cuestiones de fondo que tienen que ver con resolver las cuentas nacionales. Que es fácil decirlo, pero no es tan simple de resolver.