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Una reforma monetaria radical con ajuste fiscal no es suficiente

La inflación mensual de mayo se situó en un registro similar al de los períodos con regímenes sostenidos de alta inflación, como los años comprendidos entre fines de la década de 1970 y toda la década de 1980.
Por Martín Calveira*
Publicado lunes 19 de junio

La inflación mensual de mayo se situó en un registro similar al de los períodos con regímenes sostenidos de alta inflación, como los años comprendidos entre fines de la década de 1970 y toda la década de 1980. De hecho, es el mayor registro interanual desde septiembre de 1991, año en el cual la economía se comenzada a estabilizar luego de la hiperinflación de 1989-1990.

El promedio de inflación mensual de los primeros cinco meses del año se situó en un 7,3%, siendo el mayor nivel para dicho período del año desde 1991.

La dinámica inflacionaria actual no solo se deriva de excesos monetarios pasados por asistencia al sector público para financiar déficit operativo sino también por comportamientos inerciales ante la ausencia de medidas concretas en un contexto de tensiones políticas, principalmente autogeneradas.

Política y economía

En ese marco, desde la política no se avizora un programa concreto de estabilización y de desarrollo. Ciertamente, la gestión debe tener ambas perspectivas. La descoordinación política y la lucha de poder afectan las decisiones de mercado y de precios.

Las economías que se estabilizaron y convergieron con procesos de crecimiento sostenido no solo impulsaron medidas integrales (estabilización-reforma productiva-inclusión social) sino que lo hicieron en condiciones de acuerdos y cohesión sobre el rumbo. En efecto, solo una reforma monetaria radical con ajuste fiscal no será suficiente para generar un círculo virtuoso de crecimiento y desarrollo.

Probablemente, un sistema monetario con tipo de cambio atado a una divisa o el mismo reemplazo de la moneda nacional, como en la dolarización, podrá generar la estabilidad de precios sin conseguir una mejora cualitativa en términos de producto, debemos notar la necesidad de mejora en la productividad y la inclusión.

Efectivamente, el desempeño fiscal debe corregirse y minimizar la asistencia del Banco Central solo a la expresión de última instancia. Sin embargo, los problemas estructurales de la economía argentina no se resolverán solamente desde esa perspectiva. El desafío debe ser el objetivo de producción y las reformas al sistema de productivo nacional.

Las interacciones entre el sector monetario y el fiscal exponen un circuito vicioso en el cual la expansión monetaria genera la necesidad de esterilizar los excesos monetarias y, en consecuencia, los instrumentos para absorción monetaria generan, simultáneamente, una fase de expansión como consecuencia del devengamiento de intereses, los cuales se intensifican ante la necesidad de una política monetaria restrictiva mediante la suba de tasas.

* Economista IAE

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