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Finanzas personales: ¿cómo empezar a invertir?

En el espacio Aula Académica de ExpoEFI, el profesor Diego Dyszel dio una charla dirigida a un público amplio, donde recorrió los fundamentos para empezar a invertir en un contexto atravesado por el uso de herramientas de inteligencia artificial.
Publicado jueves 30 de abril

El profesor de IAE Business School Diego Dyszel presentó el miércoles 29 de abril en el Aula Académica de ExpoEFI los conceptos básicos a tener en cuenta a la hora de comenzar a invertir. La exposición, que se desarrolló en el Centro de Convenciones Buenos Aires, incluyó también de qué manera integrar la inteligencia artificial sin delegar la toma de decisiones.

En el Centro de Convenciones Buenos Aires, frente a un auditorio compuesto por principalmente por estudiantes universitarios y público general, el profesor Diego Dyszel abordó un problema que dejó de ser teórico: en un contexto de mayor longevidad y sistemas previsionales exigidos, la posibilidad de jubilarse dejó de ser un resultado automático para convertirse en un proyecto individual que requiere disciplina, método y criterio. La irrupción de la inteligencia artificial (IA) amplifica capacidades, pero también introduce nuevos riesgos. El eje de la charla fue la IA debe usarse como copiloto, nunca como piloto automático.

Ahorrar antes de gastar

Uno de los mensajes iniciales de la exposición fue que hay dar vuelta una práctica extendida: la de ahorrar “lo que sobra” luego de los gastos. En cambio, lo recomendable es definir primero un objetivo de ahorro y luego ajustar el gasto a ese objetivo. Esta lógica, consistente con la evidencia en economía del comportamiento, busca neutralizar sesgos como la inercia y el sesgo del presente —extensamente estudiados por el premio Nobel Daniel Kahneman— que empujan a postergar decisiones de inversión.

Para ilustrar, Dyszel estableció un paralelismo con decir “el lunes empiezo” cuando se comienza una dieta. En finanzas personales, la postergación suele traducirse en “voy a ahorrar cuando gane mejor”. El costo de esa demora es significativo porque el tiempo es el principal aliado de la capitalización.

¿Para qué invertir?

Dyszel propuso partir de preguntas básicas: ¿para qué invierto?, ¿con qué horizonte?, ¿qué nivel de riesgo tolero?

Bajo supuestos prudentes —por ejemplo, una tasa del 4% anual en dólares a largo plazo—, la diferencia entre retirar periódicamente los rendimientos y capitalizarlos es determinante. La capitalización compuesta no es un concepto abstracto: es el mecanismo que explica por qué empezar antes tiene un impacto significativo en el resultado final.

En paralelo, cuestionó una preferencia cultural creciente, especialmente en jóvenes: priorizar consumo experiencial inmediato (viajes) por sobre el ahorro. En un escenario de mayor esperanza de vida, lo recomendable es ahorrar más y antes, salvo que suponga que se podrá depender de terceros en el futuro.

IA aplicada a finanzas

La IA ya es útil en múltiples frentes: ordenar gastos, sintetizar información compleja, comparar alternativas, detectar patrones, simular escenarios y gestionar recordatorios. Sin embargo, su uso efectivo depende de la calidad del prompt.

Una IA puede sugerir carteras, pero la precisión de la recomendación depende de variables que el usuario debe explicitar (edad, ingresos, horizonte, perfil de riesgo, liquidez requerida, etc.). Además, existe el riesgo de “alucinación”: respuestas plausibles pero incorrectas. En decisiones patrimoniales, ese “ooops” puede ser costoso. En consecuencia, el criterio no puede ser delegado en herramientas de IA.

Instrumentos

Dyszel enfatizó que, para invertir, no es necesario dominar todas las variables macroeconómicas, pero sí conocer los instrumentos y su lógica de riesgo-retorno:

  • Plazo fijo: instrumento bancario, horizonte mínimo típico de 30 días.
  • Caución: operación de mercado de capitales, similar en mecánica al plazo fijo, pero con plazos incluso diarios y, por eso, menor rendimiento relativo.
  • Bonos: deuda; su riesgo combina crédito, tasa y duración.
  • Fondos (mutual funds): diversificación administrada (incluye estrategias como private equity, venture capital o hedge funds).
  • ETF: vehículo eficiente para replicar índices; por ejemplo, exposición al S&P 500.
  • Acciones: participación en capital, con volatilidades diferentes en cada caso.
  • CEDEARs: acceso local a acciones globales (de sectores de tecnología, consumo, salud y otros), con ventajas operativas y fiscales en la compraventa (están exentos del impuesto a las ganancias).
  • ADRs: listados en EE. UU. de compañías argentinas (bancos, energía, telecomunicaciones, real estate, agro).
  • Criptomonedas: por su volatilidad, Dyszel recomendó una asignación acotada: no más de 5% de la cartera vía ETF de bitcoin.
  • Divisas y carry trade: estrategias sobre monedas, con riesgos asociados a tasas y tipo de cambio.

Dyszel enfatizó que dos conceptos clave atraviesan todos los instrumentos: volatilidad (variabilidad de precios) y riesgo (probabilidad de desvío respecto del resultado esperado). A mayor riesgo, mayor retorno esperado.

Por otra parte, Dyszel sostuvo que ahorrar en dólares físicos (bajo el colchón) no es invertir; es mantener liquidez en una moneda, que encima puede depreciarse. Peor aún, los dólares no declarados, que quedan fuera del sistema financiero. La recomendación de Dyszel es formalizar e invertir.

Timing, ciclos y disciplina

La tentación de entrar y salir del mercado en cualquier momento suele derivar en decisiones de comprar caro y vender barato. Los mercados alternan ciclos alcistas y bajistas (bull y bear). Tener disciplina —hacer aportes periódicos, tener un horizonte definido, hacer rebalanceos— es más aconsejable que intentar hacer trading en el caso de los inversores no profesionales.

Dyszel sugirió una regla práctica: “si no te permite dormir bien, no es la cartera adecuada”, dijo. Para ello, hay que identificar el propio perfil de riesgo y el de los instrumentos en los cuales se elige invertir.

Por otra parte, el entorno global agrega complejidad: conflictos simultáneos (Ucrania, Medio Oriente, África) con impacto en los commodities —como el petróleo— y circulación de fake news que distorsionan percepciones. En este marco, Dyszel citó al historiador Yuval Noah Harari: más información no implica más sabiduría. La clave está en cómo se usa la información.

Conclusión

La exposición terminó con tres recomendaciones para invertir apoyándose en chats de IA:

  1. Preguntar mejor: definir objetivos, explicitar supuestos, estructurar prompts y contrastar fuentes.
  2. Desconfiar mejor: reconocer sesgos propios, validar información y entender límites de la IA.
  3. Decidir mejor: alinear la estrategia con el perfil de riesgo, sostener la disciplina y evaluar los resultados con un horizonte.

Dyszel concluyó su charla con un mensaje: aún en tiempos de IA, el criterio, el juicio y la responsabilidad sobre las decisiones siguen siendo humanos.

Fuente/Copyright: IAE Business School