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PRODUCTIVIDAD
INCLUSIVA
"La historia de la productividad es en esencia el registro de los esfuerzos del hombre para salir de la pobreza"
John W. Kendrick (1961)
economista estadounidense pionero en estudiar y medir la productividad.
La frase resume una de las partes esenciales del proyecto "Productividad Inclusiva", del IAE Business School y la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral y explica por qué la temática fue cobrando relevancia.
El otro componente esencial es la inclusión, como se muestra más abajo.
¿Por qué pensamos en la productividad inclusiva?
Porque la vemos como el mejor camino para crecer con progreso social. La productividad sin inclusión no es aceptable política y socialmente. Y la inclusión sin mayor productividad, no es sostenible.

La propuesta de Productividad Inclusiva (PI) sugiere que el camino más eficaz y menos riesgoso es un crecimiento compatible con la reactivación, cuyo corazón es impulsar la demanda con protagonismo de la inversión en capital humano, físico y a las exportaciones.
De ese modo habrá equilibrio entre la propensión a gastar y a ahorrar, un desafío que nuestro país rara vez ha logrado

Todo lo dicho favorece una mayor creación de empleos formales y una generación de divisas más sostenible. La inversión requiere un cambio cultural de la sociedad que lleve a confiar en el futuro del país, no solo con grandes proyectos, públicos y privados, sino también con la refacción o ampliación de la casa, el taller o la oficina, las obras municipales y hasta la ambición personal de graduarse en la universidad, en la secundaria o en un oficio. Todo eso reactiva y contribuye a la PI, simultáneamente.
CLAVES PARA LOGRAR LA PRODUCTIVIDAD INCLUSIVA
looks_one Invertir en
capital humano
y físico
looks_two para crear
empleos
formales
looks_3 como eje central
de la lucha contra
la pobreza y
la desigualdad
El trípode se funda también en que, en la Argentina, las políticas de desarrollo no han sido efectivas y ha caído la eficiencia del uso de los factores productivos. Al respecto, surge claramente de la nueva ola de estudios de productividad, especialmente los realizados por Nicholas Bloom y sus colaboradores, que la inversión en capital humano debe incluir, crucialmente, la mejora de la calidad del management de las empresas, dado su rol determinante en la productividad y en las exportaciones. No es sólo una cuestión del Estado, son también de las empresas y de sus trabajadores.
Políticas para la inclusión
Una menor desigualdad requiere, además de las políticas mencionadas, un impuesto a las ganancias realmente más progresivo y una sustancial mejora de los impuestos patrimoniales, sin duplicaciones y generadores de inversión.

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1- Productividad del Estado
El sector público debe dejar de ser una caja negra y, cumpliendo parte del contrato fiscal, debe publicar un informe anual, en los tres niveles de gobierno, que muestre su producción y productividad. Entre ministerios, secretarías y subsecretarías, el Estado nacional tiene 274 organismos, además de una treintena de gabinetes de asesores. Un volumen inexplicable, contrario a la productividad y a la inclusión de los más necesitados.
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2 - Información
Pese a los progresos del Indec, todavía debe mejorarse sustancialmente la información. Un ejemplo es corregir la subdeclaración de ingresos en las encuestas de hogares, que subestiman la desigualdad y sobreestiman la pobreza, sin negar la gravedad de ambos males en la Argentina de hoy.
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3 - Más y mejor inversión en capital humano
Como ninguna otra, esta inversión aporta al mismo tiempo a la productividad y a la inclusión y es el núcleo central de la PI en un país como la Argentina. Posible instrumentos son una nueva ley de financiamiento educativo, vinculado a metas; fortalecer el combate contra la desigualdad educativa, con escuelas ricas de jornada extendida para los más pobres; continuidad de las evaluaciones censales, con devolución de resultados a las comunidades educativas para la mejora escolar; un nuevo contrato docente, con incentivos a los logros, optativo para quienes ejercen y obligatorio para los ingresantes; especialización de los institutos de formación docente; jerarquizar la preparación para el trabajo en la educación primaria, media, terciaria y en la formación profesional; inducir más vocaciones en ciencias duras y tecnologías; en el nivel superior, informar a los estudiantes las perspectivas de las profesiones que eligen (como se hizo en el año 2000); mejorar la articulación con el secundario; aumentar la cantidad de becas, financiadas con un impuesto a los graduados (como en Entre Ríos o en Uruguay) y mejorar continuamente su pertinencia, arraigo y relevancia, identificando las áreas de vacancia por regiones.

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4 - Más y mejor inversión en capital físico

La Argentina necesita invertir en capítal físico no menos de un 20% del PIB (producto interno bruto), 6 puntos o 25.000 millones de dólares más que en 2020. El aumento será gradual pero, para lograrlo, es esencial un rumbo claro y acordado del país y la previsibilidad, que requiere seguridad jurídica protegida por un poder judicial independiente, temas aun irresueltos en la Argentina. Sin un aumento de este índole no será posible reducir el desempleo, el empleo informal y la pobreza.

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5 - Mejor y mayor inversión en ciencia y tecnología

Basada en un nuevo plan estratégico, con asignaciones crecientes a las áreas prioritarias. Junto a un rumbo claro del país, esto podría ayudar a reducir la fuga de cerebros que nos afecta, erráticamente, desde hace décadas.

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6 - Empleos formales y personalización

Para ser tal, la PI debe aumentar la productividad sin reducir el empleo. Un camino relevante para eso es bajar el costo laboral no salarial, que en la Argentina supera en dos tercios a los de los países desarrollados. Eso facilitaría la formalización de muchos trabajadores, algo esencial para la PI. También es esencial reemplazar los planes sociales permanentes, salvo la AUH, por capacitaciones laborales personalizadas con posterior acceso de sus beneficiarios al empleo formal.

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7 - Nutrición y salud

En la Argentina pre-Covid era mucho mayor la malnutrición que la desnutrición. Este problema mejoraría si la tarjeta alimentaria vigente tuviera descuentos mayores para los alimentos más nutritivos. La salud es otro componente esencial de la inclusión. El acceso a ella podría facilitarse, gradualmente, con una cobertura universal y una solución financiera para el PAMI, muy compleja.

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8 - Otras dimensiones claves de la inclusión

Otras dimensiones claves del proyecto PI son la plena realización de las mujeres y la inclusión integral de las personas con capacidades diferentes, sobre todo en las oportunidades e ingresos laborales. En otro orden, hay mucho por hacer en la solidaridad intergeneracional, sobre todo en los ingresos y en los derechos y, por otro lado y vinculado a ello, en el logro de un medio ambiente sano. También está pendiente el acceso a una vivienda y hábitat dignos.

Políticas para crecer
swap_vert CARGA
IMPOSITIVA

Aumentar la inversión requiere reducir la altísima carga tributaria que castiga a la producción y las exportaciones. Hasta tanto se recupere espacio fiscal para restablecerlos, pueden licitarse cupos de las rebajas allí previstas, otorgándolos a quienes más inversión comprometan y más empleo y divisas generen por peso de impuestos rebajados.
vpn_lock PROTECCIÓN
ARANCELARIA

Otro modo de incentivar la inversión y las exportaciones es integrar gradualmente la economía argentina al mundo, dando carácter contractual a la protección arancelaria, con magnitudes y plazos que dependan de la inversión comprometida y de los acuerdos comerciales que logre la Argentina.
psychology ECONOMÍA DEL
CONOCIMIENTO

El país cuenta todavía con una dotación de capital humano con potencial para diversificar la producción y las exportaciones mediante la creación de empleos calificados. La nueva y polémica ley es casi seguro que atraerá menos inversión y empleos que la anterior. Un error es no incluir a toda actividad económica que genere empleos de científicos, profesionales o técnicos, o que patente descubrimientos.
Empresas y trabajadores
En una sociedad de economía mixta como la nuestra, la PI requiere el concurso de los trabajadores, los empresarios, las empresas como organizaciones y el Estado. Hay quienes avizoran que en la pospandemia surgirá una nueva institucionalidad socioeconómica. No lo sabemos, pero lo vemos poco probable. Sí es seguro, en cambio, que la PI no solo requiere mucha mejor calidad de políticas públicas. También necesita una renovación de las empresas, de la calidad de sus prácticas de management y de la integración y la participación de los trabajadores, para construir así organizaciones empresarias que aporten más y mejor a la productividad inclusiva.